El certamen homenajea al mejor aliado de los actores desde la sombra

  • Luis San Narciso describe las luces y las sombras de la dirección de 'casting' antes de recoger el Premio Ricardo Franco

El nombre de Luis San Narciso sonará a chino a muchos de quienes guardan cola tarde tras tarde en el Cervantes durante el festival para cazar autógrafos, pero, sin él, Javier Cámara, Paz Vega, Belén Rueda, Lola Dueñas y Candela Peña, entre muchos otros ídolos, serían hoy anónimos ciudadanos. El director de casting más influyente del cine español actual recibió ayer el Premio Ricardo Franco y antes compartió unos minutos con los periodistas, en los que le dio por emular a Picasso: "Yo no busco, yo encuentro". El malagueño se refería a las musas (digamos) y San Narciso a los intérpretes. "Yo comparo mi trabajo con el amor: uno se fija en un actor después de sentir un cosquilleo, de alguna manera te enamoras de él con una percepción distinta y compruebas que puede encajar con el personaje". Precisamente, entre papeles e intérpretes los puentes son múltiples: "A veces un actor termina llevando al personaje a su terreno y otras veces es al contrario. Puede ocurrir de todo".

La del director de casting es una profesión delicada, asociada a un poder envidiado y objeto de continuas sospechas. San Narciso es consciente: "Procuro hacer mi trabajo con la mayor honestidad, pero siempre hay que lidiar con mucha injusticia, con directores a los que he tenido que enfrentarme a veces de manera muy seria y con presiones mediáticas. De todas formas, prefiero ir con la sinceridad por delante: entre dos actores que encajen en el papel igual de bien, optaré por el que me caiga mejor. Es un poco como el privilegio del profesor respecto a los alumnos".

Las pruebas de casting, lejos de peligrar, son mecanismos cada vez más normalizados "y ya ni siquiera los actores veteranos, en su mayoría, se niegan a participar en ellas; eso sí, si alguna vez me encontrara con Amparo Baró no me haría falta hacerle ninguna prueba porque ya sé de sobra lo que ella es capaz de hacer". ¿Y con respecto a los jóvenes, es el yogur sinónimo de éxito? "No. El 90% de los actores que empiezan con 20 años no van más allá, ganan mucho dinero pronto pero nada más; las mejores sorpresas las dan los descubrimientos de más de 30 años". Su siguiente trabajo será con González Iñárritu. ¿Dónde habría colocado a Charlton Heston? "Lo siento, no me gustaba. No le habría contratado".

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