"Soy muy cortado cuando se trata de hablar de mi vida"

-¿Por qué es éste un instrumento tan mágico?

-No sé por qué posee ese misterio pero, evidentemente, lo tiene. Si fuera algo menos oscuro, si su origen resultara más claro. Se trata de la conocida como "llamada de la gaita". O se odia, porque no la aguantas -y si tienes un vecino aprendiz de gaitero no te digo nada-, o se ama profundamente.

-Regresa confirmando que, algunas obsesiones, son buenasý

-(Risas) Quizás afirmando que no lo soný Los discos salen adelante cuando no te obcecas demasiado. Éste se llama así porque a la musa que todo músico busca -y que, a veces llega, y otras no-, en el momento que aparece hay que darle forma. Lo mismo son un par de días dedicado a ella algo que, al final, sí resulta un poco obsesivo.

-Titula sus temas en español, asturiano, inglésý ¿Tantos idiomas habla su instrumento?

-Sí. La gaita es un artilugio con mucho pasado detrás. Los tradicionales, no sólo se escuchaban, sino que se utilizaban. Había piezas para funerales, bodas, fiestasý Todo eso se refleja en una composición. No doy sólo música, sino un poco historia. ¿Por qué, por ejemplo, aquel señor que regresaba por el campo a las seis de la mañana de una romería tocaba? Pues para espantar a los lobosý

-¿Nunca se ha quedado muda su gaita?

-Supongo que cuando la meto en una maleta, aunque las notas siguen estando ahí. Sólo hay que saber sacarlas.

-Aún así, el suyo es un sonido sin fronteras que, se puede escuchar lo mismo en cualquier país que en certámenes como Eurovisión. ¿Es cierto que le han propuesto acudir a éste?

-Bueno, eso es una novedad. Hace unos días contesté, vía e-mail, a una entrevista de la organización española del festival. Me preguntaban si me gustaría tocar allí y respondí que a mí me gusta interpretar donde me llamen. De pronto, hay miles de visitas en páginas webs y foros de aquí y otros lados donde se afirma "Hevia, sí, en Eurovisión", "Hevia, no"ý Ha sido todo un montaje alrededor de esto.

-Escuchando su álbum da la sensación de que viajamos por muchos paisajes. ¿Le inspira Andalucía?

-Mucho. Agradezco venir a esta tierra a tocar, sobre todo de enero a marzo. Es una maravilla cruzar la meseta y disfrutar del paisaje y la gente. El público es diferente al de Asturias, donde también me siento muy querido y correspondido.

-Más allá de los escenarios, ¿qué hay en su vida?

-Intento que quede lugar para una faceta personal, sobre todo familiar. Si decides crear una familia, es una responsabilidad que debes aceptar con gusto. Y también queda lugar para pasarlo bien.

-Se lo preguntaba porque ninguna de sus melodías parece estar dedicada al amorý

-Puede ser (risas). El problema es que, a la hora de hablar de mi vida, del amor, de los míos, soy muy cortado y prefiero soltarlo de manera abstracta y llamarlo "Vueltes", sobre las vueltas que da la vida.

-Pero, para hacer una declaración de amor, la gaita sirve, ¿verdad?

-Claro que sí. En la literatura occitana, la figura del gaitero aparecía cuando se hablaba de cortejar a las damas o para advertir a dos amantes de la llegada del marido.

-No quisiera finalizar sin que me avanzara sus planes profesionalesý

-Nunca sé dónde estaré más allá de dos o tres días. Intenté ser más organizado pero me di cuenta de que tengo que dedicarme a mi oficio.

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