"Hay cosas que mientras las vas diciendo, se te revuelve el estómago"

  • La intérprete gaditana es una terrorista islámica en la obra 'En el nombre de Alá', que trata sobre una profecía de Nostradamus todavía sin cumplir · Estará en el Teatro Amaya de Madrid hasta el 11 de enero de 2009

La actriz gaditana Ruth Gabriel ha vuelto a subirse a las tablas. Interpreta a una terrorista islámica en la obra En el nombre de Alá, de Manuel Martínez, que estará en el Teatro Amaya de Madrid hasta el día 11 de enero. Se trata de una obra en la que el autor traduce una de las profecías de Nostradamus basándose en la numerología. Habla de la separación de Cataluña de España, el terrorismo islámico y la intransigencia religiosa.

-¿Qué tal la experiencia de subirse de nuevo a un escenario?

-Bien. La verdad es que he tenido suerte porque no ha pasado demasiado tiempo desde La Casa de Bernarda Alba, con la que estuve en 2006 y 2007. En el teatro, como es un ejercicio muy gimnástico para muchas cosas, viene bien el que no pase demasiado tiempo entre una y otra obra, porque hay muchas cosas que si no se pierden. Y ésta está siendo una experiencia dura pero fascinante.

-¿Por qué dura?

-Porque no es una obra fácil. Emocionalmente es muy comprometedora, muy dura. Son personajes difíciles, culturalmente muy diferentes a nosotros. También tengo un segundo acto de la función físicamente bastante duro.

-La publicidad la califica como la obra más polémica de la temporada.

-Bueno, las técnicas publicitarias... Pero está claro que hay temas muy candentes y muy complicados, y hay gente que decidirá no ir a verla simplemente por lo que trata. También habrá gente a la que le pasará todo lo contrario, que precisamente por la temática sentirá mucha curiosidad por ver cómo enfocamos unos temas tan difíciles.

-Los protagonistas son cinco terroristas islámicas que muestran posturas diferentes, ¿cuál es su papel?

-Mi personaje se define desde el primer momento como la intelectual. Es uno de estos casos en los que el fanatismo puede llegar a ser defendido desde el nivel de la razón. Parece contradictorio, pero sin embargo sucede mucho. Hay muchos catedráticos de universidades que han enseñado en campos de terroristas y los han entrenado para ser terroristas, con lo cual, la inteligencia no tiene nada que ver. Un fanático no tiene por qué ser un ignorante. Es una cosa que muchas veces se malinterpreta. Mi papel realmente es una mente pensante que todo lo ve, lo explica y lo razona porque para ella todo tiene un porqué. Y necesita manifestar sus creencias en una acción en vez de tanta palabrería.

-Es un papel muy diferente a todos los que ha interpretado hasta ahora, ¿ha sido muy difícil meterse en él?

-Sí, muchísimo. Porque estamos hablando de unos temas que culturalmente pueden llegar a producir mucho rechazo. Yo, por mucho que pueda empatizar con mi personaje, jamás podré defender la violencia como medio para nada, no puedo justificarla bajo ningún concepto. Entonces, hay cosas que las vas diciendo y se te va revolviendo el estómago, y tienes que pensar que es un trabajo y hay que hacerlo igual. Por eso te digo que ha sido muy duro, como actriz muy enriquecedor pero como persona muy devastador.

-¿Qué es lo más interesante de la obra para usted?

-Lo que realmente me enganchó cuando empecé a leer el libreto fue el personaje de Nostradamus planteando sus profecías. Bueno, en realidad hay dos cosas. Una el tema, que te puede llegar a producir mucho morbo el pensar que habla de unas profecías que se van a cumplir en un espacio de tiempo que nosotros vamos a contrastar y a vivir. El primer futuro inmediato del que habla es el 2014, luego sigue 2018, 2039, 2040. La trama de los personajes islámicos en la obra empieza en el 2040, así como Nostradamus se va moviendo en espacio-tiempo de manera libre. Y, claro, eso es muy posible que lo vivamos y lo podamos contrastar. Entonces, a mí eso me daba un poco de vertiguillo. Por otro lado, plantea una serie de conceptos metafísicos que me interesan mucho: el espacio, el tiempo, los universos paralelos. Para mucha gente ese ha sido el atractivo fundamental de la obra, entrar en ese mundo metafísico.

-Consiguió un Goya a la mejor actriz revelación por Días contados, de Imanol Uribe, ¿qué supone recibir un premio tan importante siendo tan joven?

-Tenía 18 años cuando la rodé y 19 cuando ya empezó el chaparrón. Se ha especulado mucho de lo que se puede sentir. En mi caso yo creo que de toda la cantidad de sentimientos que te pueden venir me quedo con el orgullo de haber cumplido un sueño.

-La conocimos de niña en La cometa blanca y Barrio Sésamo, ¿qué queda de aquella Ruth?

-La base, aunque hay cosas de las que ya no me acuerdo y cosas que no se han vuelto a repetir. Pero a nivel disciplinario mucho. Ahí aprendí cosas que hoy en día no me doy cuenta que para mí ya se han convertido en algo muy natural, que a mucha gente le cuesta aprender pero yo las he mamado de alguna forma.

-¿Va mucho por Cádiz, su tierra natal?

-Iba muchísimo de pequeña pero ya cada vez me queda menos familia allí. Están mis tíos, pero como yo no he ido allí al colegio, no tengo amigos de mi edad. Me encanta ir a San Fernando y que mi tía me tenga como una reina y pasármelo estupendamente, pero al final, la que viene es ella.

-¿Hasta dónde le gustaría llegar?

-Me gustaría llegar a mayor con mi profesión. Me gustaría ser una vieja decrépita y seguir siendo actriz. Es la meta.

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