Lolita Flores. Actriz y cantante

"No sé si he crecido como actriz, sólo sé que me tiré a la piscina y había agua"

  • La intérprete da vida a La Colometa de Mercè Rodoreda en 'La plaza del Diamante' hoy en el Cervantes.

Pocos personajes encarnan las aspiraciones y las miserias de la posguerra como La Colometa, la criatura que Mercè Rodoreda inmortalizó en su novela La plaza del Diamante (1962). Ahora, el personaje comparece bajo los focos por obra y gracia de Lolita Flores (Madrid, 1958), en un montaje con adaptación y dirección de Joan Ollé que ha ganado el favor de la crítica y el público. La pieza se representa hoy en el Cervantes, dentro del Festival de Teatro, con todas las entradas agotadas.

-¿Es verdad que fue Joan Manuel Serrat quien la propuso a usted para interpretar a La Colometa?

-No. Quien me propuso para el papel fue el antiguo director del Teatro Español, Natalio Grueso. Lo que hizo Serrat fue llamarme para decirme que no me lo pensara. Y tengo que decir que sí, que me lo pensé antes de aceptar.

-La Colometa es un personaje muy popular, fue llevado al cine, y la novela de Rodoreda es muy conocida. ¿Ha tenido en cuenta la idea que pudiera tener el público de ella a la hora de interpretarla?

-No. De hecho, la novela no la leí hasta después del estreno. Se trata desde luego de una novela maravillosa, y la adaptación de Joan Ollé es una especie de resumen. Pero desde el principio tuve claro que había una conexión entre La Colometa y yo y decidí ahondar por ahí, meterme en el personaje por mi cuenta, sin reparar en lo que otros hubieran podido hacer antes. Y la verdad es que estoy contenta con el resultado.

-La crítica ha reaccionado con entusiasmo a su trabajo. ¿Se esperaba una acogida así?

-No, no me lo esperaba. No pienso en la reacción que pueda tener la gente cuando preparo un papel.

-Pero, ¿considera al menos que ha crecido como actriz gracias a La Colometa?

-Es que yo no me miro como actriz, no me mido, no sé si soy ahora mejor actriz que antes. No sé si he crecido como actriz haciendo La Colometa. Eso, en realidad, le corresponde decirlo a los críticos. Sólo sé que decidí tirarme a la piscina cuando me ofrecieron hacer este trabajo y que, afortunadamente, había agua.

-¿Y entiende ahora mejor a La Colometa, después de tantas funciones? ¿Tiene más complicidad con el personaje?

-No creo que tenga ahora más complicidad con el personaje. La Colometa sigue siendo la misma, y yo también. Es otra cosa, ella se mete dentro de mí y entonces empieza la obra. Y ya está. Evidentemente, hay días en que la obra sale mejor y otras que sale peor, cada día es una historia, pero eso también pasa en la vida real.

-¿Y cómo percibe desde el escenario la respuesta del público?

-De manera muy clara. Hay momentos en que la gente saca el kleenex y otros en que se ríe. Por lo general, la gente está muy pendiente de lo que dice La Colometa, la sigue en cada momento, hay mucha atención puesta en ella. Hay ciertos instantes en que sabes cómo va a ser la reacción del público, algunos más duros, otros más tiernos, y siempre darse siempre igual. Pero sucede como te decía antes, cada función es un mundo y cada día las cosas salen de una manera, y también el público es distinto siempre, cada vez.

-Ahora que forma parte de este proyecto, ¿qué visión tiene del teatro español contemporáneo en cuanto a sus dificultades?

-Lo primero que hay que decir es que en España hay mucha gente haciendo teatro, y un teatro muy, muy bueno. Y también hay que decir que hay un público que va a ver ese teatro, que disfruta y se emociona, y que es muy consciente del valor que tiene el teatro, para sus vidas y para la sociedad en general. A partir de ahí, es cierto que si se atendiera a las reclamaciones del sector y se bajara el IVA cultural del 21%, por ejemplo, seguramente iría más gente al teatro. Como en cualquier otro asunto, la situación actual del teatro podría ser mucho mejor. Pero, por encima de eso, hay muchísima gente trabajando para hacer el mejor teatro posible, con la fe puesta en que las condiciones serán mejores muy pronto. Y creo que es ese empeño, ese coraje, lo que no hay que perder de vista cuando se habla de las dificultades.

-Después del éxito de La plaza del Diamante, ¿le pica lo suficiente el veneno del teatro para meterse en otro proyecto escénico a corto plazo?

-De momento, no. La gira sigue adelante y voy a estar concentrada en esto bastante más tiempo. Así que no barajo más proyectos de ningún tipo. Me han ofrecido cosas para televisión, pero las he rechazado. Estoy disfrutando mucho esto. Además, mis hijos ya son mayores y no me echan tanto de menos. Es más fácil salir de gira. Aunque yo no dejo de echarlos de menos a ellos, que conste.

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