El crepúsculo de los dioses

Un dibujo de la obra maestra de Kirby. Un dibujo de la obra maestra de Kirby.

Un dibujo de la obra maestra de Kirby.

El guionista y antiguo colaborador de Jack Kirby, Mark Evanier, confiesa en su largo y detallado epílogo la alegría que le produce contemplar los lomos de la reedición de El Cuarto Mundo: "He pasado gran parte de mi vida sentado en una silla en mi despacho, y a la derecha de la silla hay una estantería en la que, ahora mismo, están los tres primeros libros de esta serie, con un sitio reservado para una copia de este volumen [el cuarto]. No es que quiera tenerlos al alcance de la mano para poder releer mis episodios preferidos de Kirby siempre que quiera, aunque también es por eso. No, la auténtica razón de por qué estos libros están ahí es porque me hacen sonreír. Su existencia, el hecho de que el trabajo más personal de Jack - unos libros que me encantan de un hombre al que quiero - haya resistido el paso del tiempo, me provoca una sonrisa. Otrora tildados de fracaso, han demostrado su valor de manera constante e imperecedera a lo largo del tiempo, y ahora, además, han sido editados justo como Jack quería, en volúmenes de lujo en tapa dura con una impresión impecable. Estos libros fueron pensados para ser atesorados y releídos una y otra vez". Las palabras de Evanier expresan un sentimiento de felicidad compartido por miles de lectores de todo el mundo, entre los que me cuento.

Hoy, casi cincuenta años después de su aparición en 1970, la saga de El Cuarto Mundo, obra maestra de Jack Kirby, goza por primera vez de una edición digna (casi perfecta) en nuestro idioma, y hay que agradecer a ECC su acierto al traducir los cuatro tomos que componen la colección completa. El último de ellos contiene el cierre de las series The Forever People y The New Gods, junto con los nueve últimos episodios de Mister Miracle, el New Gods (reprint series) número 6 y la novela gráfica The Hunger Dogs, con la que Kirby pudo concluir la epopeya en 1984, diez años después de la cancelación de las cabeceras originales, todo acompañado de un grueso apartado de material extra. Arte pop en estado puro.

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