De creyentes y fabuladores

  • El dibujante malagueño Pablo Ríos publica su novela gráfica 'Azul y pálido' (Entrecomics), en la que reconstruye diversos testimonios reales sobre abducciones extraterrestres como reflexión sobre la invención y la verdad

¿Qué hacer cuando alguien jura y perjura en nuestras narices que ha mantenido contacto con extraterrestres? ¿Qué se puede pensar cuando ese alguien, pongamos una persona respetable, nada sospechosa de inestabilidad, insiste en que ha sido secuestrado, examinado y hasta violado por criaturas de otros mundos? ¿Basta con meter a esa persona en el saco de la locura y hacer como si nada? El dibujante malagueño de cómics Pablo Ríos lleva muchos años haciéndose esa pregunta, y ha dedicado tres de ellos a la realización de Azul y pálido, su debut en la novela gráfica, que acaba de publicar la editorial madrileña Entrecomics y que estos días llega a las librerías (también puede adquirirse a través de la página web del mismo sello). El resultado, como apunta el autor, es una obra "que reflexiona sobre la verdad y la mentira, sobre los motivos que pueden conducir a alguien a inventar una historia y a la vez a creer firmemente en ella". En esencia, sobre la permanencia del mito en nuestros días. Nada menos.

Azul y pálido reconstruye a lo largo de once episodios nueve testimonios reales sobre encuentros con extraterrestres, sucedidos a partir de los años 60, "cuando el fenómeno vivió su gran explosión". La mayor parte se localizan en EEUU, aunque no faltan casos como el Expediente Ummo en España ni el de la aparición de la Virgen de Fátima: "Los primeros testimonios de los niños, y así quedó registrado, se referían a una mujer con un casco y unas botas. Algún cura quiso convencerles de que se trataba de la Virgen y en una zona rural de Portugal en 1917 no debió ser difícil". Ríos otorga el papel de maestro de ceremonias a Carl Sagan, "que era un científico de primer orden, pero que no dudó en poner en marcha el proyecto SETI y lanzar el Voyager. Sagan era un científico, pero creo que ante todo era un humanista". No faltan tampoco referencias a la mitología clásica ni a complejas civilizaciones construidas más allá de la Vía Láctea y detalladas pormenorizadamente por testigos convencidos de serlo. La selección de estos episodios exigió a Pablo Ríos un exhaustivo proceso de documentación: "Algunos casos los dejé fuera porque, sencillamente, no sabía qué pensar de ellos. Como el de una escuela para blancos en Zimbabwe, en la que todos los niños afirmaban haber conversado con alguien que descendió del cielo en una nave y que aterrizó cerca del colegio. Los testimonios de los niños coincidían hasta en los más mínimos detalles. ¿Qué puede uno hacer ante algo así más que callar?"

Ríos expone los nueve casos finalmente escogidos sin emitir ningún tipo de juicio propio. Su respeto por los protagonistas, citados con nombres y apellidos, es en ese sentido escrupuloso: "Especialmente en EEUU, los casos de abducción aparecen a menudo vinculados a experiencias sexuales traumáticas; pero, dado que los protagonistas a menudo viven aún, he evitado incluir ese tipo de referencias". Más allá de lo maravilloso que sugieren estas historias, Azul y pálido es una obra "sobre las certezas, sobre el modo en que éstas sostienen lo increíble y lo difícil que a veces es distinguir lo uno de lo otro. ¿Cómo voy a juzgar a alguien que se inventa una historia?" En cuanto a la inevitable pregunta respecto a sus creencias, Ríos vuelve a centrar el asunto en el factor humano: "¿Hay algo más absurdo que te pregunten si crees en los ovnis? Eso no es lo importante; lo importante es por qué algunas personas deciden contar lo que cuentan y defenderlo como una verdad sagrada".

Ese proceso, por el que alguien llega a asumir como verdad una historia fabulada, con la que posiblemente está camuflando una realidad difícil, es el verdadero quid de Azul y pálido. Y Ríos se explica: "Tras investigar a algunos de los protagonistas de estas historias, varios psicólogos concluyeron que estas personas no mentían. Pero eso no quería decir que lo que contaban hubiese ocurrido en realidad. No sabemos si existen los ovnis. Pero lo que sí existe es el fenómeno ovni". Se trata, por tanto, de una cuestión antropológica de largo alcance. Ríos cita como referencia el ensayo recientemente publicado por Pablo Vergel Incógnita ovni: Metafísica de la ruptura, que vincula los testimonios de abducciones "al sistema religioso de creencias, el mismo sistema que el hombre construye desde que es hombre. Muchos de los encuentros con extraterrestres se desarrollan como revelaciones, como manifestaciones desde el más allá con una intención explícita". El fenómeno ovni es así "una respuesta contundente al sigloventismo, a la idea de que ya se conoce todo y de que no cabe esperar nada más. La especie humana necesita seguir mirando más allá de sí misma". Y creyendo, claro. Aun en su propio cuento.

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