El crimen suena a Sabina y tango en 'Naranjo en flor'

  • González-Vigil se estrena en el largometraje con una historia de amor, psicoanálisis y policías

El tango es dolor desgarrado, Sabina también y Naranjo en flor pretende mecerse entre ambos ritmos. El primer largometraje de Antonio González-Vigil responde a una historia de amor en Buenos Aires entre una psicoanalista (María Marull) y un policía (Eduardo Blanco) con un crimen fortuito como desencadenante.

"Para meter la historia en un contexto industrial había que buscar aderezos. Matar a alguien accidentalmente y ver de qué forma te cambia la vida fue el punto de partida de la novela y el autor me dio la libertad para utilizar esa anécdota", explicó el director como génesis de esta coproducción hispanoargentina, la décima a concurso en la sección oficial .

Primero hay que saber sufrir... después amar... después partir... y al fin andar sin pensamientos. El estribillo del tango que da nombre a la película funciona como lema omnipresente que guía los pasos de una pareja Malena y Carlos, apodado El Sabina por su afición a responder con versos del cantautor.

En un principio , el guión (original de González-Vigil) se iba a desarrollar en el País Vasco con Karra Elejalde y Rosa Mariscal, ésta última metida en la piel de una dobladora de películas al euskera, pero el proyecto no recibió subvenciones ni permisos de rodaje por parte del gobierno. "Me dijeron que tenía que rodar con equipo vasco, acepté, me dijeron luego que no había ningún problema pero, dos días antes de rodar me mandaron una carta diciendo que por motivos de seguridad no me daban los permisos", recordó González-Vigil. Tantos impedimentos le dieron motivos al director para comenzar la proyección de la película con su indignación y una cita de Milos Forman. Entre la dictadura política y la del público prefiero la última, ya que en este caso es el espectador quien decide el devenir de una película.

"No me quedó más remedio que irme a Argentina y allí encontré apoyo del Instituto de Cine Argentino con la máxima categoría de financiación. De hecho hay dos distribuidoras peleándose", comentó González-Vigil, con sólo dos copias estándar de la cinta en el mercado. Calificó la situación de la industria española como "escandalosa" y "sin solución". El problema, a su juicio, no está en las ayudas "sino en cómo se otorgan, a dedo", denunció. El cine patrio, consideró, "es un paraíso artificial" sustentado por el erario público "y donde lo que menos importa es el cine", insistió.

La actriz argentina Verónica Bonter, que interpreta a una prostituta transexual, aportó su nota a pie de página. "En Argentina, siendo transexual sólo puedes ser prostituta, peluquera o una actriz que hace de prostituta o peluquera".

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