Las cualidades terapéuticas del klezmer

XXVII Festival de Jazz. Teatro Cervantes. Fecha: 10 de noviembre. Músicos: Tomasz Kukurba (viola, whistle, voz), Jerzy Bawol (acordeón), Tomasz Lato (contrabajo). Aforo: Unas 500 personas.

La presencia de Kroke se ha hecho ya habitual en Málaga, para alegría de no pocos seguidores. En poco más de diez años, el trío polaco ha actuado en la ciudad cuatro veces, aunque Jerzy Bawol se mostró el domingo especialmente contento de regresar al primer teatro de la ciudad, más aún con el patio de butacas a rebosar. El grupo, al que un crítico norteamericano definió como "una versión de The Velvet Underground que se hubiera liado a tocar klezmer" (aunque en realidad Kroke da para mucho más), compareció en la gira de su 20 aniversario, con nuevo recopilatorio bajo el brazo y la promesa de una amplia revisión amplia de su repertorio. Y así fue, aunque no exactamente del todo. Tras la introducción que vino de la mano de la hermosísima T 4 2, el trío apenas evocó un par de temas de Eden (eso sí, Bawol aprovechó la coyuntura para recordar que David Lynch introdujo The secrets of the life tree en la banda sonora de Inland Empire) e inmediatamente aterrizó en el que el mismo Bawol definió como "nuestro disco más representativo", The sounds of the vanishing world, de 1999. Y sí, ciertamente éste es el álbum más conocido de Kroke; y los tres temas que encadenaron del mismo fueron, desde luego, incontestables: Earth (con su inspiración mahleriana), Time y la fabulosa Water recuperaron a oídos del respetable las cualidades terapéuticas del klezmer, en un nuevo arrebato de virtuosismo y ejecución. Pero uno habría agradecido algo más de atención a la época primigenia del grupo, al primer disco, Trio, y a aquella música todavía arrimada a la tradición que devino luego en el volcán que hoy es Kroke. Sun y Dream sonaron a pura delicia, y las miradas a Seventh Trip y Out of sight atestiguaron que si bien la música de Kroke ha ganado en complejidad y contemporaneidad con los años, lo ha hecho sin perder un ápice de belleza y verdad. Fue una gran noche, en fin. Esperemos que no tarden en volver.

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