Una dama española

  • Christina Rosenvinge recupera el castellano en 'Tu labio superior' (Soster / Warner, 2008), un disco con el que también regresa al pop sencillo y fresco

Incansable, y siempre metida en algún fregado, Christina Rosenvinge (Madrid, 1964) acaba de publicar Tu labio superior (Soster / Warner, 2008), su regreso al español y el que parece es su mejor disco -toda la prensa, también la especializada, se muestra entusiasmada con estas once canciones-. Qué lejos queda aquella chiquilla que acompañaba a Diego Manrique en la pequeña pantalla y despachaba miles de copias del pop naíf que facturaba con Álex y Christina.

Si en los ochenta reventó las listas y en los primeros noventa jugó a rockera -¿recuerdan a Los Subterráneos?-, en la última década su papel ha sido el de controvertido personaje cool: sus años en Nueva York, su relación con Ray Loriga, sus discos en inglés con Steve Shelley y Lee Renaldo... En 2006, esta mujer cambió su rumbo. Continental 62 cerró su trilogía neoyorquina, se separó del autor de Tokyoya no nos quiere y comenzó a actuar a menudo por España. Y el año pasado destapó su nuevo personaje al iniciar una relación sentimental y de trabajo con Nacho Vegas. En Verano fatal (Limbo Starr, 2007), el epé que firmó con el cantautor asturiano, está el germen temático y estilístico, de Tu labio superior.

Grabado en Nueva York con Steve Shelley de Sonic Youth a la batería, Chris Brokaw de Come en las guitarras y Jeremy Wilms en el bajo, el contrabajo y las guitarras, entre otras colaboraciones -también aparece por ahí Nacho Vegas, of course-, Tu labio superior se aleja de los patrones de su trilogía postista y se lanza al pop. No es que haya vuelto a los ochenta, pero aquí las estructuras vuelven a ser sencillas, con estribillo y todo. Hay arrebatos rockeros, el más claro aunque susurrado es la versión de In the evening, un clásico de Leroy Carr.

No hay muchas sorpresas en este disco. Todo suena bien -el master lleva la firma de Greg Calbi-, no se ha deslizado ningún momento cursi ni ningún exceso y Rosenvinge se suelta tres temas notables: Alta tensión, Negro cinturón y Anoche (El puñal y la memoria). Tampoco da para mucho más este disco sobrevalorado, una de esas obras que parece que algunos están deseando que sea algo que no es. Eso sí, es lo mejor que ha grabado. No era difícil.

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