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Carmen machi. actriz

"Me dejo la vida en cada proyecto, no sé hacerlo de otra manera, me apasiona"

  • La actriz estará el sábado y el domingo en el Teatro Cervantes para interpretar a Sor Ángela, una monja contratada para copiar 'Las Meninas' de Velázquez en tiempos de una crisis feroz

Carmen Machi en el papel de Sor Ángela de 'La autora de las Meninas'. Carmen Machi en el papel de Sor Ángela de 'La autora de las Meninas'.

Carmen Machi en el papel de Sor Ángela de 'La autora de las Meninas'. / m. h.

No puede decir que no a lo que le ofrecen, "son cosas maravillosas que no las puedes dejar pasar", dice. Y eso hace que el trabajo sea palabra fundamental en su vocabulario. También la suerte, afirma. La que le ha hecho cruzarse con proyectos que le entusiasman. Uno de ellos es la obra de Ernesto Caballero La autora de las Meninas, con la que estará este fin de semana en el Teatro Cervantes.

-Ha tenido que vestir los hábitos por primera vez, ¿cómo ha llevado esto?

-Bueno, yo hice la comunión vestida de monja y fue el primer papel de mi vida. El hábito te inspira, algo pasó ahí, me hizo crear un personaje, fue la revolución. Pero en el teatro sí que era la primera vez. Esto te deja el 50% del trabajo hecho, el hábito ayuda mucho en este personaje.

-Ha dicho que Sor Ángela es un papel fascinante...

-Sí, es extraordinario. Es un regalito. Es una monja copista del Museo del Prado y la quieren contratar para que haga una copia de Las Meninas porque el gobierno que tenemos en España en 2037 ha decidido vender su patrimonio para ver si nos saca de la crisis. A partir de ahí, al sentirse casi autora entra en juego el demonio de la vanidad que la lleva por unos derroteros inesperados y maravillosos. Ernesto Caballero me ofrece un delirio magnífico que me encanta. Lleva su sello y nos entendemos muy bien. Me gusta mucho que deliren conmigo.

-¿Se podría parecer esa vanidad a la que se vive, quizás, en el mundo del espectáculo?

-La vanidad es una cosa buena, no es negativa. Es necesario tener un poco de vanidad para poder exponerte y tener mayor seguridad. Todos los actores en el fondo somos muy inseguros y muy vulnerables. El problema es cuando esa vanidad se convierte en otra cosa, la gestionas mal y te hace sentir como un ser superior con una palabra que es la única que vale. Y, sobre todo, sentirte dueño y señor de cosas que no te pertenecen.

-¿Hay mucho de crítica en el texto de Caballero?

-Muchísima. Ernesto es un escritor con una cabeza privilegiada, su obra es de muy alto vuelo siempre. Tiene un conocimiento absoluto del arte y la política. Su manera de escribir puede parecer discursiva al leerla pero al llevarla a la escena se convierte en puro teatro.

-¿La obra aborda temas que conectan con el público?

-Sí. Caballero, a raíz de su gestión cultural sabe de los problemas que hay, lo difícil que es sacar a flote la cultura por la situación en la que nos encontramos. Y él hace una exposición de cómo se aprecia la cultura dentro del gobierno y de la propia oposición. Los problemas, el IVA, el poco cariño con el que nos tratan... Eso se reconoce claramente en la función.

-¿A la gente realmente le importa la cultura?

-A la gente le importa mucho la cultura, si no no iría al teatro y yo esta función, como todas, la hago para contársela al público. El teatro tiene una parte política muy potente, va impreso en él, tiene que mover, movilizar, estás viendo un espectáculo en vivo con personajes que te cuentan cosas y te tiene que interesar. El tema es grave pero a través del humor y de situaciones tan desproporcionadas te meas de la risa, aunque eso no signifique hacer un chiste.

-¿Saldría la gente a protestar en masa a la calle si el Estado se dedicara a vender sus obras de arte?

-Yo creo que sí. Pero si luego les dices al pueblo que se manifiesta que con la venta van a poder comer... no sé lo que pasaría. El debate es fuerte, menudo dilema. Porque qué ocurre con lo moral, con el compromiso artístico, con nuestro patrimonio, ¿es valioso o no? Yo no sé qué haría, la verdad.

-¿Pero si ya se están viendo los brotes verdes, no?

-Sí, claro, absolutamente. Ernesto me pasó la obra hace tres años. Y desde entonces hasta aquí lo que era absolutamente ficción, lo que decíamos que vaya cosas se le ocurrían, está pasando. Así que o la empezábamos a levantar pronto o se nos quedaba demodé. El escenario que plantea no está tan alejado, más aún en el plano político. Pueblo en Pie es el partido que gobierna, una formación populista cercana a lo que ya estamos viendo hoy.

-Ernesto Caballero dice de usted que es la reina Midas del teatro, que todo lo que hace lo convierte en oro. ¿Tanto es así?

-No, ya quisiera yo. Lo que he tenido es una suerte inmensa con los directores con los que he trabajado. El teatro es mi medio natural, al que me he dedicado toda mi vida, mi lugar de confort y he tenido la suerte de poder elegir en un momento de mi vida. Por delante de mi han pasado proyectos maravillosos con profesionales a los que admiro profundamente, que saben mucho y me han enseñado mucho. Esto es un compendio de cosas y hay también un porcentaje de suerte y que las cosas las cuentas con verdad, claridad y humildad. He tenido también la suerte también de que cuatro o cinco obras de teatro se convirtieron en fenómeno y yo pasaba por allí.

-Pero el talento también es fundamental...

-Sí, pero está claro que tienes que encontrarte con gente que tenga la misma mirada que tú y el mismo objetivo. Lo que es verdad es que yo me dejo la vida en cada proyecto, no sé hacerlo de otra manera. Esto me apasiona.

-¿Comedia, drama, tragedia, algo se le resiste?

-Para mí no hay tanta diferencia, aunque los niveles de exigencia son diferentes. La comedia es la más difícil, para la que tienes que tener un compromiso que va por otro lado, porque tiene que ver con la técnica absoluta y a eso añadirle muchísima verdad y eso no es fácil. Y no es la que más me apasiona, yo me divierto mucho haciendo drama, y si hago tragedia ni te cuento, me pone mucho. La comedia es cansadísima, es muy exigente.

-En el Festival de Málaga la vimos en Pieles, ¿le gustan esos proyectos de riesgo?

-Sí. Estos proyectos no sólo es que me gusten, es que me parecen fundamentales. Hacer óperas primas, además, me hace aprender muchísimo. Fue un orgullo que me llamara para formar parte de él.

-¿Cine, televisión, series, nuevas plataformas, qué prefiere?

-Para mi el medio por excelencia, el que me resulta más difícil y es la magia es el cine. He tenido la fortuna de poder compaginar el cine y el teatro. Y sí que creo en las nuevas plataformas, está habiendo mucho trabajo, es fabuloso. Además la ficción en televisión está cogiendo un pulso muy interesante y el propio espectador está empezando a cambiar su paladar.

-¿Que nos puede contar de sus próximos proyectos?

-Se estrenará en unos meses Thi Mai, una película que rodamos en Vietnam Aitana Sánchez-Gijón, Adriana Ozores y yo, secundadas por Dani Rovira, fue fascinante . Es una película muy entrañable. Seguidamente vendrá La Tribu, de Fernando Colomo, que la acabo de rodar. Y por el medio, teatro. Ahí seguiremos.

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