Arte

Los derredores de ARCO

  • Las ferias ArtMadrid y JustMadrid, celebradas también la semana pasada en la capital española, completan una mirada amplia a la creación contemporánea

En un mercado artístico como el español que depende tanto de la celebración de ARCO, hasta el punto de poder hablar de estacionalidad -arquitis lo llaman algunos- y de ahí la trascendencia de estar en ella, para muchas de las galerías que hasta hace poco participaban en la feria, y ahora excluidas -aún duran los rescoldos del incendio que originó el comité asesor en 2008-, como para otras tantas, estar en Madrid en estas fechas señaladas en el calendario del público aficionado, coleccionistas e instituciones, les resulta imprescindible, cuestión de subsistencia para algunas. En crisis o no, con crisis económica o sin ella, ARCO es un indudable polo de atracción del que poder nutrirse otras ferias. Surgen de este modo Art Madrid, que va por su quinta edición, y por primera vez JustMadrid, lo cual viene a demostrar la existencia de un mercado y un coleccionismo -puede que demasiado nacional y no tan potente como otros, pero mercado- que puede hallarse actualmente en recesión pero que, seguramente, la suya es menor que la de otros sectores productivos: la crisis lo que ha venido a demostrar es que el arte es un valor refugio.

He de reconocer que hasta esta edición no había visitado ArtMadrid. En parte se ha debido al efecto llamada de JustMad -de inicio mucho más atractiva y en la línea de ARCO-, que ha hecho que aparque mis prejuicios para con una feria a la que en sus inicios conceptué como excesivamente conservadora y ajena al arte último y al emergente; además de servirme para contar con elementos de valor para analizar este escenario de ferias germinales y satélites a ARCO. Paulatinamente se han ido integrando en ArtMadrid, al igual que en JustMad, algunas de las rechazadas por ARCO que cuentan con discursos análogos a muchas de las presentes en Ifema. A pesar de ello, galerías como ésas son aún un porcentaje bajo, un 15 ó 20% de las 65 allí congregadas -me aseguran que van a crecer, es deseable-. No obstante, no les engañaré, el ambiente y el grueso de espacios está dominado, en el mejor de los casos, por los egregios representantes del informalismo español (Millares, Saura, Tàpies), sus derivaciones, Valdés -en todos lados- y algunos valores últimos consagrados como Plensa. A éstos añadiremos piezas -algunas excelentes- de creadores de las vanguardias históricas y el arte nuevo español. Por supuesto, mucha obra gráfica. En honor a la verdad, en ARCO también hay hueco para este material. Lo peor es la abundancia de una pintura que juega a ser moderna, es decir, reelaboraciones de los códigos y estilemas principalmente del informalismo pero hecha en nuestros días, una suerte de modernismo vacuo y hasta cierto punto kitsch. Como comprenderán, galerías como Espacio de la Calle (la antigua Carmen de la Calle), Fernando Pradilla, El Museo, Trinta, Marisa Marimón, Cordeiros o Rafael Pérez Hernando sobresalen. Me parece muy interesante las sinergias que se dan en ArtMadrid, puesto que, habida cuenta la disimilitud de las galerías, al coleccionista proclive a la mejor modernidad patria que antes citaba -perfil distinto al de ARCO, eso se palpa, aquí no abundan los extranjeros-y, cuanto menos, cauteloso ante los discursos y comportamientos artísticos desde los setenta hasta nuestro días, puede, quizá, superar el salto que supone ARCO con la presencia de estas galerías y acercarse progresivamente al arte emergente. Puede ser un nuevo espectro de clientes.

Se habla de sinergias entre ARCO y las ferias aquí criticadas. Yo no estaría tan seguro de eso, ni siquiera de simbiosis -JustMad sí podría optar tal vez a jugar ese papel en un futuro-. Creo que habría que hablar en términos de parasitación, lo cual, como ahora leerán, no es nada negativo, ya que ambas pueden robar compras a ARCO o atender a una bolsa de pequeños y no tan pequeños coleccionistas.

El caso de JustMad es distinto. De inicio ha establecido unas señas de identidad para singularizar o enmarcar con precisión sus aspiraciones y ámbitos de actuación, por supuesto volcadas al arte emergente y actual. JustMad, intuyo, directamente se ha quedado pequeña en su primera edición, y no sólo porque el espacio es excesivamente angosto. Es una feria ágil pero también incómoda por las dimensiones de las naves. Precisamente, el reducido espacio de los stands ha posibilitado que presenciemos proyectos específicos de artistas para la galería que los representa. Así nace el de Fernando Navarro para Sicart, dedicado a la muerte e hibridaciones animal/humano; el de Santiago Ydáñez para Invaliden 1, en el que la muerte sigue presente pero asociada a la naturaleza y los animales; y el de Ángela Bonadies y Juan José Olavarría para Douz and Mille sobre la taxonomía, la acumulación y los sistemas de clasificación del ser humano. Algunas galerías (Mirta de Mare o Zink) hacen doblete al estar también en ARCO y otras muchas de las participantes (Magda Belloti o Cubo Azul) vienen de haber estado presente en los últimos años en ésta. Poco o nada hay de video-arte o aplicaciones tecnológicas, lo que hace evidente que su apuesta, dentro de la emergencia de sus temas y artistas -no confundir con la edad-, es la de ofrecer una asequibilidad y procurarse visibilidad.

Como vengo señalando respecto a ARCO en artículos anteriores, en JustMad y ArtMadrid también reina la apatía y un tono discreto, así como una muy discreta presencia de expositores extranjeros, casi nula en ArtMadrid.

Pabellón de Cristal de la Casa de Campo Avda. Portugal, s/n. Madrid Del 17 al 21 de febrero

Lonja y Nave de Terneras Paseo de la Chopera 10, Madrid Del 18 al 21 de febrero

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