Crítica de Cine cine

La desvergüenza nacional

Jordi Sánchez, un padre de familia en apuros en la película. Jordi Sánchez, un padre de familia en apuros en la película.

Jordi Sánchez, un padre de familia en apuros en la película. / d. s.

Justo a tiempo para aprovechar el atontamiento general veraniego, Señor, dame paciencia llega desde los despachos de Atresmedia (¡y Canal Sur!) sin ganas de disimular su trazado de fórmula de usar y tirar con fecha de caducidad limitada extraído de la vieja explotación de los clichés y estereotipos regionalistas, la actualidad informativa para dummies y la importación de otras fórmulas de probada eficacia en la taquilla, aquí aquella comedia francesa titulada Dios mío, pero qué te hemos hecho.

Nuestra familia ibérica de turno vive en el barrio de Salamanca, tiene como líder castrador a un padre que profesa honores a los valores del centro-derecha y el Real Madrid de Florentino y se encuentra en la desagradable circunstancia de haber emparentado a sus hijos e hijas con un catalán culé, un negro vasco y homosexual y un perroflauta poco aseado.

Con semejante panorama, un elenco televisivo en modo automático y un viaje catártico a Sanlúcar de Barrameda mediante, tal vez puedan imaginarse las situaciones de telecomedia barata y los chistecitos xenófobos, homófobos y clasistas que circulan por la cinta que dirige con flagrante desgana Álvaro Díaz Lorenzo. Lo que tal vez no alcanzarán a visualizar ya es el progresivo desfallecimiento cómico de un artefacto destinado a satisfacer los más bajos instintos del humor cuñadista a cambio de unas subtramas románticas y redentoras indignas de cualquier guionista que se precie.

Ahora que lo berlanguiano parece haberse instalado en la realidad española, la comedia nacional vive tal vez su etapa más reaccionaria y carente de gracia e inteligencia de su larga historia. Esta película suma una pieza más al corpus de la debacle, en consecuencia, será todo un éxito.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios