Festival de Cine de Málaga

'Las distancias', de Elena Trapé, foto fija de una generación decepcionada

  • La directora catalana presenta su segundo largometraje

El equipo de la película 'Las distancias'. El equipo de la película 'Las distancias'.

El equipo de la película 'Las distancias'. / Javier Albiñana

Elena Trapé ha presentado hoy en el Festival de cine en español de Málaga, a competición en la Sección Oficial, su segundo largometraje, Las distancias, un drama armado como foto fija de un momento crucial de una generación que no ha podido cumplir sus sueños.

"En 2011, -explica Trapé en una entrevista con Efe- me fui con una beca a Berlín -donde ocurre "Las distancias"-, para empezar a escribir el guion de la película" con experiencias propias o muy cercanas, que fueron creciendo a lo largo de los años hasta llegar "al desencanto, a la decepción".

"Esto había que sumarlo al contexto de 2011, la precariedad, no hay curro, es el momento en el que crees que vas a subir un escalón y ganar tu estabilidad y no sucede. Vamos, ni ha sucedido, ni sucede ni sucederá, y darte cuenta de eso, es duro; hasta de ver que llegas justa a la maternidad", reflexiona.

Para la directora, estas "épocas de cambio", como la que muestra tan crudamente en la película, "tienen algo de melancolía"; las películas de grupos amigos que se reencuentran "siempre" le han producido "algo de nostalgia y desasosiego", pero eso "le gusta mucho", afirma.

Pero lo que acaba por dejar mudo al espectador es el bofetón de realidad: "El hecho es que crecimos pensando que nos lo habían puesto fácil, y no cuestionábamos el estado de bienestar; eso mezclado con algo apolítico de que todo nos daba igual. Y de repente, nada de eso". Y esos chicos tienen ya 35 años.

El argumento de Las distancias puede sonar conocido: unos amigos que se conocen desde la universidad se reúnen para ir a felicitar por sorpresa el cumpleaños de uno de ellos, que hace dos que se fue a trabajar a Berlín, Comas (Miki Esparbé) y el encuentro no resulta exactamente como habían imaginado.

Trapé dibuja la desolación de una generación que no ha podido cumplir sus sueños, y lo hace en un momento de la vida de estas personas en que ya no son niños, pero están comprobando que la juventud no es eterna.

"Es una parte muy importante de la película, son personajes que están muy detallados, muy precisados; para mí, hacer una película con cinco puntos de vista fue muy complicado", afirma Trapé, que añade la dificultad de lograr actores que hicieran un trabajo convincente: "Si ellos no estaban bien, no había peli".

Pero resultaron ser "una brújula" que le ha ayudado a rodar con silencios y situaciones no explícitas, dibujadas pero no remarcadas", explica.

Son Alexandra Jiménez, Isak Férriz, Bruno Sevilla, María Ribero y Miki Esparbé, a los que Trapé ha sacado de "su zona de confort" y dotan de autenticidad a sus personajes.

La directora catalana debutó en el largometraje con Blog en el 2010, y antes de rodar Las distancias, hizo un documental, Palabras, mapas, secretos y otras cosas, sobre Isabel Coixet que ahora le ayuda en la producción a través de Miss Wasabi.

Profesora y alumna de la Escuela de cine de Cataluña (ESCAC), Trapé se felicita de la cantidad de nombres femeninos que se dan a conocer ligados a ella, incluido el de la directora que abrió hoy la quinta jornada del Festival, como ella, a competición por la Biznaga de Oro, Marta Díaz de Lope, con la comedia Mi querida cofradía.

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