El documental sobre Maragall gana lágrimas y aplausos en San Sebastián

  • El filme retrata la vida cotidiana del político desde que en 2007 le diagnosticaran alzheimer

Pasqual Maragall no soporta que le compadezcan a causa de su alzheimer y por eso quiso que la película que iba a rodar Carles Bosch sobre el proceso de su enfermedad fuese "divertida". Bicicleta, cullera, poma, además de hacer reír y sonreír, es un intensísimo y emocionante testimonio de vida. Este documental, en castellano Bicicleta, cuchara, manzana, se presentó ayer fuera de concurso en el 58 Festival de Cine de San Sebastián, en una sesión a la que acudieron todos sus protagonistas, con Maragall y su mujer, Diana Garrigosa, a la cabeza, a los que el público puesto en pie despidió con aplausos.

El filme sigue los pasos del ex presidente de la Generalitat de Cataluña y de su familia durante los dos años posteriores al 20 de octubre de 2007, cuando hizo pública su enfermedad ante el Hospital Sant Pau de Barcelona y su firme determinación de combatirla. Desde entonces, los daños del alzheimer han ido progresando, pero Maragall no es aún una persona dependiente, sino un hombre rodeado de los suyos que con ironía confiesa tener dos problemas: la enfermedad y la "sobreprotección" que le "mata". Su familia busca su seguridad y él se escabulle muchas veces. Consigue, por ejemplo, que le reparen en un taller el coche al que su hijo había retirado una pieza para evitar que lo utilizara.

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