El documento de una generación

  • Se cumplen 40 años del concierto que marcó una época y que fue registrado en un mítico documental del que ahora aparece una edición repleta de material extra

En el verano de 1969, la mitad de los norteamericanos veía cumplirse un sueño de la ciencia-ficción contemplando en sus televisores en blanco y negro la llegada del hombre a la luna. La otra mitad estaba más pendiente de la realidad terrenal, de la sangría de Vietnam o la reivindicación de los derechos civiles. Una nueva generación traducía los postulados del mayo francés al paisaje americano a través de la contracultura, el movimiento hippie y nuevos lemas con gancho comercial (haz el amor y no la guerra) que abrían un cisma entre aquellos padres que vivieron la Segunda Guerra Mundial y los hijos del baby boom, convertidos ya en jóvenes desencantados con las rémoras del pasado en los nuevos tiempos que les tocaba vivir.

Si hay un acontecimiento que encarna y condensa el espíritu de aquella época ése es Woodstock, el primer macrofestival musical al aire libre que reunió a algunos de los mejores grupos y artistas rock del momento (Janis Joplin, Jimi Hendrix, Joan Baez, The Who, Jefferson Airplane, Santana, Sly and the Family Stone, Ten Years After, Canned Heat, John Sebastian, Joe Cocker…) y a cerca de medio millón de personas en una colina de la localidad de Bethel, Condado de Sullivan, al Norte del Estado de Nueva York, durante los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969.

A mitad de camino entre el negocio y la revolución (filmada), Woodstock queda hoy como un monumento-mausoleo en el que se documenta y momifica una época de utopías e ingenuidad libertaria reconvertida en materia para la nostalgia y los publicistas. No hay más que asomarse al parque temático de Bethel Woods para comprobarlo.

El 40 aniversario del evento se celebra con la edición de lujo en DVD y Blu-ray de la que fue su película oficial, un hito en la historia del cine documental estrenado en 1970 gracias a un acuerdo con Warner, ávida, como otras grandes productoras de Hollywood, por hacer caja a costa de la nueva contracultura juvenil tras el éxito sin precedentes de Easy rider.

Dirigido por el cámara Michael Wadleigh, Woodstock, 3 days of peace and music ha sido durante años uno de los documentales de mayor recaudación de todos los tiempos y obtuvo el Oscar en 1971. Las tres horas de duración de su metraje original se ven ahora ampliadas en media hora más en este nuevo montaje del director. Fruto de un enorme trabajo de selección (a partir de 111 kilómetros de negativo), edición y sincronización, Woodstock recoge en paralelo, utilizando el recurso de la pantalla partida, todo lo que rodeó al evento, el montaje y la preparación del escenario, la convivencia de los jóvenes, la llegada de los artistas en helicóptero, los atascos, las reacciones de los habitantes de la zona o los impagables anuncios de la megafonía, con las actuaciones de los artistas y bandas, que se cierran con Jimi Hendrix interpretando su peculiar versión el himno americano sobre las desoladoras imágenes del fin de fiesta.

Fiel a la estética de otros rockumentales de la época, Wadleigh adopta el modelo observacional del cine directo y lo alterna con testimonios y entrevistas en los que se da voz a los protagonistas anónimos del evento. En las actuaciones, las cámaras están siempre muy cerca de los artistas, con una puesta en escena eminentemente física que captura la energía del momento.

Fueron muchos los operadores que, en un titánico tour de force, no perdieron detalle de cuanto allí ocurrió (gran tormenta y barrizal incluidos) a lo largo de los tres días y las tres noches del festival. De todo ello dan buena cuenta los siete documentales que se incluyen como material adicional, en los que podemos ver a Martin Scorsese y Thelma Schoonmaker, que trabajaron en el equipo de montaje, al propio Wadleigh, que cuenta numerosas anécdotas del rodaje, o al que fuera promotor del evento, Michael Lang.

Esta edición definitiva se completa además con las actuaciones íntegras de cada artista y grupo, incluso con aquellas que no aparecieron nunca en el montaje original, como las de Creedence Clearwater Revival, The Grateful Dead, Paul Butterfield, Johnny Winter o Mountain.

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