"La duquesa aseguraba que la mujer conquista su libertad día a día"

  • La viuda de Luisa Isabel Álvarez de Toledo defiende su derecho a seguir "en segundo plano, como lo estuve hasta ahora" una vez el hijo mayor hereda el título ducal

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En el patio del palacio de Medina Sidonia vive una colonia de camaleones. Su bienestar inquietó hasta su fallecimiento, el pasado 7 de marzo, a Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura. En la página web de la Fundación, elocuente testamento de sus inquietudes y placeres para todo aquel que desee conocerlos, la duquesa roja escribió: "Una de las raras cosas que nos pone de mal humor es que molesten a los camaleones. Cambian de color, pero no de principios". Sin duda, a Doña Isabel, como se refiere a ella en público su sucesora al frente de la Fundación Casa de Medina Sidonia, la historiadora y archivera Liliane Dahlmann, le molestaría la presión que comienza a ejercerse (cuando todavía no se ha abierto el testamento) sobre su más cercana colaboradora, con la que se casó in artículo mortis. El motivo de estas cábalas guarda relación con el hecho de que los estatutos de la Fundación, desde 2005, designaban a Liliane presidenta vitalicia en el caso del fallecimiento de la fundadora. Unos artículos que, como la boda, sorprendieron sólo a quienes ignoraban los vínculos entre estas dos mujeres cuyas vidas y trabajos, desde hacía dos décadas, ya no se entendían por separado.

-Los Estatutos la declaran a usted Presidenta con carácter vitalicio, establecen que deberá vivir en este Palacio y que tendrá el control absoluto del Archivo y el derecho a prohibir la salida de cualquier objeto o documento.

-También recogen que será patrono nato y vitalicio la persona que ostente el título de Duque de Medina Sidonia, como así sucede ya con el hijo mayor, Leoncio, que lo ha heredado. Por eso creo que esos principios estatutarios prevalecerán al estar uno de los hijos de Doña Isabel presente en el Patronato.

-¿Es consciente de la responsabilidad y del espacio público que ocupará ahora?

-Yo no soy una persona pública, Doña Isabel sí lo era. Me gustaría seguir estando en un segundo plano como lo estuve siempre, trabajando por la Fundación. Ésta es la primera entrevista que concedo, no he podido hablar antes con nadie porque estaba rota. De veras creía que Doña Isabel era eterna. Estos años mi temor fue morirme antes y dejarla sola prematuramente. Ella siempre alardeó de que era más fuerte que yo. Incluso cuando estábamos en el Archivo Ducal y había que subir a la escalera de mano para alcanzar un documento me decía: "Deja, deja, ya lo hago yo que soy más ágil que tú".

-Desde que se constituyó la Fundación Casa de Medina Sidonia en 1990, las entradas y salidas de los miembros públicos del Patronato han sido frecuentes, como sucedió con la Universidad Complutense y la de Coimbra. Esto contribuyó a airear la fama del carácter fuerte de la duquesa.

-Ninguna de esas dos Universidades supo desarrollar a lo largo de tres años la digitalización del Archivo Ducal, un compromiso que adquirió el entonces rector Villapalos, ni tampoco impulsar tesis doctorales que trascendieran el ámbito académico. Por eso dejaron vacantes sus plazas y comenzamos a andar solos con patronos privados.

-¿Cuál debería ser la gran institución tutelar del Archivo Ducal?

-Durante su mandato como ministra de Cultura, Carmen Calvo visitó

la Fundación y se comprometió a trabajar por este Archivo. En la actualidad, el Ministerio de Cultura actúa como secretario de la Fundación y su nuevo titular, César Antonio Molina, también se ha mostrado favorable a este proyecto. El Archivo es un legado español y por eso creo que el Estado debe ser el primero en ejercer su tutela.

-¿En qué proyectos trabajaba la duquesa en sus últimos días?, ¿qué textos inéditos deja?

-En el momento de su muerte estábamos corrigiendo la segunda parte de su ensayo de ética política De la necesidad del conocimiento. Ella siempre me dejaba la última revisión, la corrección de acentos… Me decía "Léete esto a ver qué te parece", pero luego hacía lo que le daba la gana. Novelas inéditas no nos ha legado pero sí muchos ensayos y escritos. Un reto inmediato que tenemos es organizar un seminario sobre la obra literaria de la duquesa. También me gustaría que se editaran sus cartas, tan directas.

-Los libros presidieron toda la vida de la vigésimo primera duquesa de Medina Sidonia. Basta echar un vistazo a este despacho...

-Era una enciclopedia andante, le gustaba mucho leer. Le interesaban sobre todo los dietarios, la crónica costumbrista y social. A menudo se quejaba de que en España se cultiva demasiado una cierta literatura barroca. Ella creía que la expresión tenía que ser más directa, ideal que perseguía en su propia producción. Su autor de cabecera siempre fue Antonio Machado.

-¿Qué investigaciones se realizan ahora sobre el Archivo? La web de la Fundación Casa de Medina Sidonia destaca no pocos hallazgos sobre los derechos de la mujer en la Edad Media.

-El Archivo Ducal revela que ya en el siglo XIII aparecían, en el listado de contribuyentes, mujeres incluidas por derecho propio, como agricultoras y vinateras. Más adelante encontramos plateras, zapateras, incluso mujeres que se embarcaron a América. Doña Isabel siempre decía que, en España, la mujer que quiere ser libre lo es desde la Edad Media, pero que esa libertad se conquista con la actitud, día a día.

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