El enemigo se esconde en casa

  • Los directores mexicanos se enfrentan a un desinterés del público de su país por el cine patrio y graves problemas en la distribución de sus películas

Tienen muchos enemigos en casa: el malinchismo (preferencia de lo extranjero frente a lo mexicano), la falta de apoyo en la distribución, presupuestos reducidos, incumplimiento de la cuota de pantalla, pero no se rinden. Siguen en pie y con la intención de renovar el panorama cinematográfico del país. Los realizadores mexicanos buscan la forma de conseguir hacer realidad sus ideas. El Festival ofrece la posibilidad de ver el desenlace positivo de cuatro sueños -Cumbia Callera, 7 soles, Todos los días son tuyos y Dos abrazos- hechos desde el país del tequila.

René U. Villarreal lleva 20 años trabajando en el mundo del cine, principalmente como ayudante de dirección. Cumbia Callera es su primera película como director, para la que ha tenido que hacer uso de la "astucia y la inteligencia" para ajustar un reducido presupuesto. "Al final es un mérito que hayamos conseguido hacer la película que queríamos hacer". La cinta, un musical, narra un triángulo amoroso ambientado en las calles de Monterrey, ciudad natal del realizador.

Pedro Ultreras, periodista de profesión nominado a varios premios EMI, también se estrena en el cine con 7 soles, una cinta sobre tráfico de personas, protagonizada por Gustavo Sánchez Parra (Amores Perros) . "Estaba cansado de contar la misma historia en tan sólo dos minutos, así que decidí contarlo en una hora y media". El presupuesto es el primer obstáculo, ya que como indica "nadie quiere poner una suma elevada en una película, así que se trabaja con más ganas que dinero".

Una vez realizada la película, el principal problema que se encuentran los cineastas mexicanos es la distribución. "El apoyo a la distribución es insuficiente, pero es algo que no sucede sólo con el cine. El Gobierno mexicano ofrece muchas ayudas para la producción de agave (la planta de la que se obtiene el tequila), pero a la hora de la venta, no encuentran a quien venderlo. Con el cine sucede algo parecido", señala René U. Villarreal. Además, la ley exige una cuota de pantalla de un 20% de cine patrio, sin embargo, rara vez alcanza un 8%.

Por si fueran pocos obstáculos, el público también tiene mucho que decir, ya que "prefiere el cine extranjero y no le da la oportunidad al mexicano, que está creciendo mucho gracias a una generación de directores jóvenes" afirma Oliver Cantú, actor de Cumbia Callera. A lo que Gustavo Sánchez Parra, protagonista de 7 soles, añade que es "un prejuicio con el cine nacional. Hay gente que ve una película mexicana y si no le gusta, decide no ver más cine mexicano. Pero si ven una peli gringa y no le gusta, no piensa en dejar de ver cine gringo".

Para intentar plantar cara a todos estos impedimentos, los realizadores confían en sus historias, basadas en contextos reales sin que se atrevan a considerarlo un incipiente cine social. "No sólo podemos quedarnos en la denuncia, hay que crear un producto expresivo y artístico", defiende Villarreal, mientras que Ultreras confiesa que su mentalidad de periodista le hace "querer transmitir un mensaje", pero sus productores le recuerdan que "queremos vender tu película, no tu mensaje". De momento, los directores que participan en el Territorio Latinoamericano han conseguido ganar una batalla al enemigo que, esta semana, se quedó en casa.

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