En las entrañas del musical 'Mamma Mia!'

  • Durante tres días decenas de personas trabajan a destajo en el montaje de la superproducción Los 'fans' de Abba podrán verlo desde hoy hasta el 31 de julio

Trajes de licra con vuelo acampanado y mangas anchas, telas brillantes, plataforma, boas de plumas. Huele a licra, a laca, a los 70. El musical Mamma Mia! ha aterrizado en el Teatro Cervantes. Lo hace tres días antes de su estreno porque así lo requiere el montaje. Juan Carlos Fernández, uno de los regidores -el encargado de la sincronización de la obra-, guía a los periodistas hasta llegar a la sala donde se guarda el vestuario. Comienza a sacar trajes, pero se decanta por uno muy especial. "Éste es la joya de la corona. Lleva cristales de Swarovski con forma de estrella en pecho y espalda. Cuesta alrededor de 6.000 euros", señala Fernández mientras sostiene un mono ceñido con campanas en mangas y piernas. Lo usa la cantante Nina, quien interpreta el papel de Donna, mientras canta Super Trouper con las Dynamos.

La ropa se convierte, al igual que las canciones de Abba, en un elemento indispensable de la superproducción presentada en 440 ciudades de todo el mundo. Durante el espectáculo se utilizan un total de 305 trajes hechos a medida y confeccionados en Londres. "Cada actor se muda de vestimenta como mínimo cinco veces. Algunas veces tardan unos 38 segundos en cambiarse. Eso sí, con la ayuda indispensable de dos o tres personas. Hay más coreografía dentro mientras se calzan las plataformas que fuera", comenta entre risas Fernández.

La luz es otro de los elementos clave del montaje. Hay 205 focos, de los cuales 75 son móviles. "Hay dos tipos de iluminación: una diseñada con un sentido más teatral para crear las atmósferas íntimas, como cuando la madre y la hija hablan; y otra que se corresponde con la misma que se utiliza en un concierto, donde las actrices utilizan los micrófonos de mano... Es Abba en estado puro", declara entusiasmado el regidor.

Durante las dos horas y 45 minutos de show se cantarán casi una veintena de temas del cuarteto sueco escogidos "no por ser los más famosos, sino por encajar con la trama de la obra", desvela Fernández. Entre ellos se encuentra Dancing queen, Chiquitita,Voulez-vous o Money, money, money. "Durante las funciones previas en Londres pudimos experimentar como la música actuaba en relación al público y, literalmente, ¡bailaban en sus butacas!", describe Martin Koch, supervisor musical del show, en una entrevista facilitada en el dossierde prensa.

Una estampa similar se repetirá en el teatro municipal desde hoy a las 20.30 horas -hora del estreno- hasta el 31 de julio. Dependiendo del día, los pases serán individuales o dobles y las horas serán distintas. En la página web www.teatrocervantes.com se puede consultar el horario, los días con funciones y el precio de las entradas, que oscila entre los 20 y los 65 euros según la zona escogida.

Conforme avanza la visita a las entrañas del musical, los periodistas averiguan algunos de los secretos mejores guardados. Uno de ellos es la forma de comunicarse que tiene los actores y la banda, reunida en un foso debajo. "Para que no vayan a destiempo se colocan unas pantallas en los laterales del escenario donde los artistas ven al maestro dirigir el tempo", explica Fernández. Esta banda está formado por tres teclistas, dos guitarristas, dos bajistas, un batería y un director. "Este espectáculo recoge la esencia de Abba", recalca Fernández. No le falta razón.

"¡Seguro que todos estáis muy nerviosos antes de cada función!", le espeta una de las periodistas. Son un total de 80 personas, entre actores y técnicos. El regidor contesta de manera espontánea: "No, la verdad es que no. Se respira bastante tranquilidad porque se ensaya cinco semanas seguidas antes del estreno absoluto y luego durante la gira de vez en cuando".

Una superproducción cuidada al milímetro con decenas de ayudantes dentro y fuera de las tablas. "Para hacer los 17 cambios de escenografía, por ejemplo, hay cuatro técnicos disfrazados en el escenario que ayudan a los actores a mover el decorado", precisa el regidor mientras señala un espacio con multitud de sillas. "No están colocadas así por casualidad", admite. Tampoco lo es que Mamma Mia! ocupe el puesto número ocho en la lista de montajes de mayor permanencia en cartel de la historia de Broadway.

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