De la escena visible y la invisible

  • Las nominaciones de los Premios Lorca del Teatro Andaluz sirven en bandeja un reflejo de la situación del sector en Málaga, tanto en lo que se refiere a la producción como a la distribución

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De entrada, la primera conclusión que cabe extraer de la lista de nominados de los Premios Lorca (ahora así llamados) del Teatro Andaluz, que convocan en su cuarta edición la Asociación de las Artes Escénicas de Andalucía (Aresan) y la SGAE y que se entregarán el próximo 6 de julio en el marco de la Feria de Teatro de Palma del Río, es la definición de Málaga como territorio favorable a la danza. La provincia aporta nada menos que siete candidaturas distribuidas entre tres espectáculos: Retablo incompleto de la pureza de Silencio Danza (mejor espectáculo de danza, mejor coreografía y mejor intérprete femenina de danza contemporánea para Nieves Rosales), De flor en flor de la Compañía Fernando Hurtado (mejor intérprete femenina de danza contemporánea para Inma Montalvo y mejor intérprete masculino para Abraham Muñoz) y Ponte en sus zapatos de Beyond Dance Company (mejor espectáculo de danza y mejor intérprete masculino de danza contemporánea para David Segura). Por lo demás, cabe reseñar la nominación (por otra parte previsible) de Óscar, el niño dormido, de El Espejo Negro, al premio al mejor espectáculo infantil y familiar; así como la de Patio 19 de El Espeto Feliz al premio revelación. El algecireño Luis Felipe Blasco Vilches aspira al galardón a la mejor autoría teatral por A bombo y platillo, producción de otra compañía malagueña, Tenemos Gato. Pero resulta especialmente significativo que el segundo montaje con más nominaciones (un total de cinco) de todos los seleccionados por el jurado sea también de factura malagueña: Piedras preciosas, de la compañía Al Fin y Al Cabo, es un serio candidato a llevarse los premios a mejor espectáculo teatral, mejor autoría (Pablo Díaz), mejor dirección (Raúl Mancilla), mejor intérprete masculino (Manuel Salas, metido en la piel de Jean Cocteau junto a Rafael Amargo en escena) y mejor escenografía (Carlos Monzón).

Más allá, sin embargo, de que el teatro producido en la provincia tenga su resonancia en los Premios del Teatro Andaluz, especialmente en lo que a la danza se refiere, el panorama sirve en bandeja algunas reflexiones. Llama la atención, por ejemplo, que Piedras preciosas, un trabajo que ha tenido un notable recorrido en Andalucía, no haya llegado a programarse aún en la capital malagueña y únicamente haya podido verse en Marbella y Ronda en lo que a la provincia se refiere. Pero es que la obra que aspira a un mayor número de premios, el Hamlet que Alfonso Zurro ha adaptado y dirigido para Teatro Clásico de Sevilla, con diez nominaciones, tan sólo contó el pasado marzo una función en Marbella y tampoco ha podido verse en la capital. Una suerte similar han corrido otras obras con cuatro nominaciones como La grieta de la compañía granadina Remiendo Teatro (escrita y dirigida por un profesor de la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga, Juan Alberto Salvatierra; y con música de la malagueña Paloma Peñarrubia, también nominada en su categoría), Los pasos perdidos de la compañía sevillana de Ana Morales y Libertino, espectáculo de danza de Marco Vargas & Chloé Brulé. Mayor fortuna tuvo el público malagueño con Los perros, de los sevillanos Teatro a la Plancha, que pudo verse recientemente en el Teatro Echegaray. Lo cierto es que gran parte de las propuestas nominadas no han llegado a verse en Málaga: ni el Desnudando a Marilyn que protagoniza Paz de Alarcón (con tres nominaciones), ni Un recuerdo de Avignon de Fundición Producciones (con otras tantas) ni Crumpled de Lucía Vázquez y Saori Hala (con cuatro). Resulta sintomático, de hecho, que un montaje como el Retablo incompleto de la pureza de la bailarina y coreógrafa malagueña Nieves Rosales, que se estrenó hace un año y medio en la Sala Gades y que ha cosechado un gran éxito dentro y fuera de Andalucía, únicamente haya tenido una reciente repesca en la Cochera Cabaret sin más fechas en la provincia de Málaga para un plazo tan amplio. Al menos, sí se vio en el Cánovas el pasado marzo El pájaro prodigioso de la compañía granadina La Maquiné, que compite con El Espejo Negro en la categoría infantil. Pero poco más.

Cabe subrayar que hablamos de un teatro de proximidad, producido y puesto en marcha en Andalucía e integrado en un circuito que apenas se detiene en Málaga. Para explicar esta situación habría que barajar varias claves, como la consagración del Teatro Cánovas a la programación infantil y a las compañías residentes; y la necesidad a la que se ven sometidos los escenarios municipales de la capital de compartir sus carteles con propuestas musicales, cinematográficas y de muy diversa índole. Los márgenes para programar son cada vez más estrechos y esto parece afectar, curiosamente, a las propuestas más cercanas. Eso sí, hay que celebrar que el nuevo Premio Lorca al libro sobre artes escénicas haya recaído en el vasto La vida escénica en Málaga durante la primera década del siglo XXI de Miguel Ángel Jiménez Aguilar. Mejor hablaremos de nosotros.

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