Arte

Las estrategias de Graham

  • El CAC Málaga exhibe una corta y muy variada retrospectiva del artista británico, un conjunto de obras en las que el autor se exhibe y se esconde al mismo tiempo

Por más que Rodney Graham se autorrepresenta en todas sus obras -se anexiona según él-, por más que se nos presenta como un artista multidisciplinar en sus fotografías, cajas de luz, objetos, esculturas, vídeos o espejos intervenidos, el retrato deviene escurridizo. La aparente visibilidad del autor no se corresponde con una mayor precisión en su retrato de artista.

Podríamos decir que el superávit de autorrepresentación, tanto como el de la diversidad de lenguajes y técnicas que emplea, equivale a un déficit de la certeza de su papel como artista y su proyecto (a más estímulos y medios, mayor complejidad). Esto que pudiera parecer una crítica negativa no deja de ser la constatación de un determinado rol de artista propugnado durante las últimas décadas del siglo XX y que tenía su mayor virtud en la multidisciplinariedad del autor, es decir, en que las distintas disciplinas artísticas fueran excusas para un proyecto que se manifestase a través de las máximas disciplinas posibles, como si la valía del proyecto hubiera de ser valorada en exclusiva por su cuantitativa diversidad y no por su coherencia. Las pocas obras que componen esta muestra (9), y esa amplitud de disciplinas (a las señaladas al principio podemos unir otras facetas del artista como la música, precisamente el más que delgado e impreciso hilo conductor temático de las piezas expuestas) hacen aún más evidente esa desubicación a la que nos somete -o se somete- Graham.

En cualquier caso, Graham desarrolla un coherente proyecto y creo que no exageraríamos si señalásemos que casi todas son piezas excelentes, extremadamente pulcras, originales, enigmáticas -y enigmatizantes- y radicalmente distintas las unas de las otras. Lo que subyace de esta disparidad, de esta densificación y saturación de mensajes, técnicas y lenguajes, es una profunda y certera reflexión, a pesar de cierto hermetismo, acerca de las especificidades y problemáticas consustanciales de la práctica artística tanto como de la figura del artista (sus propuestas giran sobre conceptos como los de artificio, narración, autoría-originalidad, reproducción, apropiación, teofanía, ficción-veracidad, originalidad, percepción o retórica), sin obviar cierto interés por convertir la obra en documento, ya que en algunas subyace un irónico análisis social en el que las piezas actúan como signos-iconos de la sociedad.

Junto a esta diversidad comentada y al carácter autorrepresentativo de sus piezas, lo que lo vincularía a un sentido de la fotografía como testigo de una acción o narración de corte performativo (de la performance), hemos de destacar cómo Graham lleva a cabo una labor apropiacionista, ya que emplea y manipula imágenes, temas y arquetipos que condensan valores convencionales. Sería el caso del empleo del rock, el paisaje americano, la figura del cowboy, o la puerta mosquitera (icono de la arquitectura popular norteamericana), en concreto la de la casa de Elvis Presley, la cual decide reproducir en plata, con lo que el icono (vulgar), cargado de valor por sí mismo, se satura y connota al emplear la plata, ennobleciéndola y sacralizándola al aplicar un concepto análogo al de teofanía. Esta saturación de contenido y mensaje y el carácter alegórico caracteriza de un modo rotundo su obra. La alegoría resulta evidente en las obras en las que se dedica a crear narraciones ficticias, simuladas y manipuladas (ése carácter performativo al que aludíamos) en las que siempre se autorrepresenta y que parecen encaminadas a mostrar por medio del arte cómo éste es pura ficción a pesar de que un medio como la fotografía pudiera proveer dosis de certeza o verosimilitud. Este sentido alegórico, de ficción en virtud por la cual algo representa o significa otra cosa, incluso paradójicamente lo opuesto, se pone al servicio de la reflexión en torno a lo artístico que nos ofrece. Es un modo de emplear la creación como conjunto de estrategias; estrategias que evidencian las estrategias en las que se basan los procedimientos creativos y perceptivos. Así, sus imágenes fotográficas de 2006 en las que se representa como un músico tocando en 1977 (ayudado de un título de corte documentalista que ofrece detalles cronológicos y de localización como garantes de veracidad), o como un vagabundo despertado por los músicos de Black Sabbath (parodiando una imagen publicitaria conocida de los setenta), no dejan de ser narraciones ficticias y artificiosas que hacen brotar una sensación de extrañeza y ejercicio de deliberación encaminado a poner en jaque la garantía de verdad y conformidad de la fotografía -el noema barthiano-; hacer surgir dudas del sentido de la acción, originalidad y autoría del artista sobre la obra (una imagen real o manipulada por él); así como del sentido y significado de la misma.

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