Un festival modelo

  • Este fin de semana culmina en Úbeda y Baeza uno de los más prestigiosos y mejor concebidos encuentros de cuantos se celebran anualmente en Andalucía

El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza cumple en estos días su decimoquinta edición en la cumbre de su éxito, pues la programación que ha logrado tramar su máximo responsable, el musicólogo Javier Marín, es de muy alta calidad. El secreto quizá esté en la implicación coordinada de todas las instituciones que tienen algo que ver con las dos ciudades jiennenses, auténticas joyas del Renacimiento hispánico. Así, Junta de Andalucía (que aporta nada menos que a la Barroca de Sevilla), Diputación de Jaén, Ayuntamientos, Universidad de Jaén y Universidad Internacional de Andalucía se cuentan entre los organizadores, pero además entre los colaboradores se ha sumado esta vez el Centro Nacional de Difusión Musical que ha traído a tierras andaluzas dos extraordinarios conciertos del ciclo Tomás Luis de Victoria.

Con todo ello, la XV edición se despliega en una treintena de actividades agrupadas en tres fines de semana largos consecutivos, con cinco ciclos de conciertos y variadas actividades académicas, como el Curso de Interpretación de Viola da gamba que el sevillano Fahmi Alqhai cerró el pasado sábado 3 de diciembre con un soberbio recital en el Paraninfo de la Antigua Universidad de Baeza en que repasó las posibilidades del instrumento, desde Tobias Hume a ¡Jimmy Hendrix!

La conmemoración del tercer centenario de la llegada de Juan Manuel de la Puente a la maestría de capilla de Jaén ha sido celebrada de forma especial, con el programa que la Barroca de Sevilla y el Coro Juan Manuel de la Puente dedicaron al compositor y que unos días antes se estrenó en Sevilla dentro del proyecto Atalaya. El hecho de que el concierto se celebrara en la misma catedral de Jaén, absolutamente abarrotada para el acontecimiento, le otorgó un carácter de especial emotividad al acto.

El ciclo central de la muestra se abrió con un recital del joven y prestigioso pianista canario Iván Martín y cuenta también con actuaciones de grandes figuras de la música antigua como los grupos Laberyntos Ingeniosos, Al Ayre Español o La Chimera (que ofreció un original paseo entre el madrigal italiano y el tango argentino). Es además en él donde el pasado fin de semana se integraron los dos conciertos aportados por el CNDM, una colaboración que se antoja modélica y sería deseable trasladar a otros eventos. La Capella de Ministrers en el Hospital de Santiago y el Ensemble Plus Ultra en la colosal Capilla de El Salvador, ambos recintos ubetenses, ofrecieron visiones muy diferentes de la música del gran Victoria, más terrenal y colorista los primeros, exquisitos y angelicales los segundos.

Además del ciclo tradicional por los monumentos de Vandelvira, que extiende el Festival a otros pueblos de la provincia, o del organístico, que el lunes 5 dio la oportunidad de escuchar al gran Lorenzo Ghielmi en el extraordinario instrumento de San Andrés de Baeza y el día 10 incluye un recital del jerezano Andrés Cea, este año se ha sumado un ciclo de conciertos en torno al octavo centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa, con algunas citas muy especiales como las que tuvieron lugar en las medianoches del domingo 4 y el lunes 5, en los que la arquitectura se fundió de forma singular con el repertorio escuchado: el Ensemble Organum ofreció en la iglesia de la Santa Cruz de Baeza, de estilo románico, un atractivo recital de cantos llanos y polifonías primitivas, mientras que el grupo Mudéjar de Begoña Olavide se centraba en los romances sefardíes para su actuación en la mágica Sinagoga del Agua de Úbeda. En realidad, patrimonio arquitectónico y musical se potencian mutuamente a lo largo de todo el festival, haciendo de estas dos perlas renacentistas de Andalucía un destino turístico de enorme atractivo en estos primeros días del frío.

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