La fiebre del 'remake' continúa en Hollywood

  • Los estudios adaptan antiguos éxitos de taquilla como 'Robocop' y 'Fama' a nuevas generaciones de espectadores

No hay quien pare la fiebre del remake que sacude Hollywood. La próxima víctima de las ansias por hacer caja con viejos personajes de los grandes estudios será Robocop, el filme que en 1987 dirigió Paul Verhoeven. Lo que todavía no está claro es si se tratará de un remake propiamente dicho o si será otra de esas resurrecciones milagrosas como las protagonizadas por otros héroes de acción como Rocky, Rambo, Terminator o Indiana Jones. Lo único bueno es que en esta ocasión, al tratarse de un robot, los años no se dejarán notar tanto como en los casos de los ajados Harrison Ford, Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone.

El regreso de Robocop a la gran pantalla es una apuesta de la Metro Goldwyn Mayer dentro de su estrategia de explotar y exprimir al máximo las franquicias más rentables de su historia. Ahí están los ejemplos de Fama, La Pantera rosa, El secreto de Thomas Crown o Yo soy la justicia, la saga protagonizada por el ya fallecido Charles Bronson al que, se rumorea, en su nueva versión podría sustituir Stallone.

También el remake de Fama echa a andar. La Metro está dispuesta a hacer de la nueva versión del famoso musical de Alan Parker, que en 1980 consiguió dos Oscar y que más tarde inspiró la mítica serie de televisión que marcó a toda una generación a mediados de los ochenta, todo un taquillazo. Y para conseguirlo ha tomado una decisión más que arriesgada y ha puesto la superproducción en manos del coreógrafo Kevin Tancharoen, totalmente inédito en el cine y famoso por ser el creador de los bailes de estrellas de talla mundial como Britney Spears, Christina Aguilera y Jessica Simpson.

Será el próximo mes cuando comiencen los trabajos de pre-producción del filme con un casting en las dos costas estadounidenses para encontrar nuevos talentos que poner a las órdenes del debutante Tancharoen. Con 23 años, Tancharoen es un famoso bailarín y coreógrafo que ha dirigido, co-creado y co-producido las series de MTV Twenty Four Seven y Dance Life.

Por falta de ideas o por perfeccionismo, directores como Alfred Hitchcock, Frank Capra o Takashi Shimizu realizaron en sus carreras dos películas sobre un mismo argumento, corriente de la que el austríaco Michael Haneke es el último ejemplo con su versión estadounidense de Funny Games. Es habitual en Hollywood recurrir a clásicos del cine europeo o incluso a éxitos locales para adaptarlos a los tiempos que corren, darles un aire más mayoritario o, simplemente, hacerles un lifting con las nuevas tecnologías. Pero no lo es tanto que los encargados de manipular las obras ya creadas sean sus artífices originales, algo que en el caso de Haneke, que ha estrenado este fin de semana en Estados Unidos la revisión de su Funny Games (1997), se justifica, según sus palabras, como una segunda oportunidad para el filme. "La idea del original era dirigir la película al espectador americano acostumbrado al cine violento, pero desafortunadamente y debido a un reparto germanoparlante, la cinta sólo se vio en los circuitos de arte y ensayo", reconoció el cineasta. Ahora, la nueva versión cuenta en su reparto con una estrella como Naomi Watts.

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