La figuración de los 80 reincide en el Centro Cultural Provincial

  • Seis artistas claves de la época exponen obras recientes en la exposición inaugurada ayer

Si la nueva figuración de los 80 se empeñó en poner patas arriba el adormecido mundo de las artes plásticas en España desde Madrid, mientras la movida hacía de las suyas llenando de color las grises herencias del franquismo, Málaga no fue una ciudad ajena a tal movimiento. Muy al contrario: también tuvo la ciudad su particular esplendor artístico de la mano de un grupo de artistas que, en conexión con aquella onda, abrieron las ventanas que debían ser abiertas para dar al arte la connotación que el tiempo de cambios reclamaba. A pesar de algunos que quedaron por el camino como Carlos Durán, los quijotes que mantuvieron firme tal vocación, alentados en todo caso por la conexión internacional y el desarrollo turístico que llegaba aún desde Torremolinos, han seguido creando. Y lo siguen haciendo hoy día. Ayer, el Centro Cultural Provincial (C/ Ollerías) inauguró la muestra colectiva ¿Todo está pintado? Los 80 hoy, que da buena cuenta no tanto del legado que estos artistas representan para sus jóvenes sucesores, sino de lo que todavía ellos, ya veteranos, tienen que decir. Y no es precisamente poco: José María Córdoba, José Seguiri, Bola Barrionuevo, Chema Tato, Diego Santos y Daniel Muriel exponen aquí una selección de su obra reciente, en un proyecto comisariado por Natalia Jiménez, que tiene tanto de invocación memorialística como de órdago al futuro inmediato.

Se dan aquí, de este modo, buena parte de los motivos a los que estos artistas, nacidos en Málaga o llegados a la provincia en los primeros 80, consagraron su oficio ya desde los comienzos: recreaciones de paisajes urbanos reconocibles, referencias de los maestros de la historia de la pintura, algunas invocaciones al misterio, la proyección de la fantasía, la aproximación a la arquitectura propia del desarrollismo de los años 60 y 70 con ánimo crítico y, en cualquer caso, la adscripción a la figuración como modus operandi: "Somos, ante todo, artistas figurativos. En los años 80, el arte que se hacía en España era triste y gris. La alegría de vivir quedó reflejada en la movida, pero había que llevar el mismo discurso a las artes plásticas. Y eso hicimos, apostando por la figuración cuando nadie creía en ella", señaló ayer al respecto José María Córdoba. Diego Santos, por su parte, subrayó que la exposición inaugurada ayer "recupera el optimismo con el que vivimos en los años 80. Por entonces lo compartíamos todo, en los bares a los que íbamos, en todas partes. El grupo de los 50 en Málaga, con Brinkmann, Peinado y todos los demás, estuvo muy cohesionado, pero el nuestro no lo estuvo menos. Y ahora disfrutamos igual, aunque nos concentramos más en crear, en nuestro trabajo. La modernidad sigue siendo nuestra constante". Todo, al cabo, queda aún pendiente de ser pintado. Lo contrario sería la catástrofe.

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