El mundo del flamenco rinde homenaje a Ramón 'El Portugués' en Madrid

  • Enrique Morente y Pepe Habichuela, entre otros, actuarán en los dos conciertos previstos

Ramón El Portugués, uno de los grandes cantaores que ha dado Extremadura, lleva un tiempo "despegado" del cante por un problema en las rodillas que le hace sentirse "melancólico". Ahora, amigos suyos como Enrique Morente, Diego El Cigala y Pitingo, se han unido para devolverle al flamenco. Será con dos conciertos que se celebrarán mañana y el próximo día 11 en la sala Cardamomo de Madrid, en los que éstos, junto a otros artistas como Pepe Habichuela, José El Francés, Los Chunguitos, La Excepción, Belén López y Josemi y Juan Carmona pretenden recaudar fondos para sufragar una operación de ligamentos de rodilla del cantaor y hacerle un homenaje cuando el cantaor cumple 50 años de vida artística. "Llevo tres o cuatro años deambulando sin saber qué me pasaba, eso me desconcertaba, estaba melancólico, había perdido el rumbo del cante y no cogía ni la guitarra. Ahora que ya sé qué me pasa y que tiene una solución me han entrado unas ganas tremendas de cantar. En esos conciertos cantaré, si no canto yo, no cantará nadie", dijo Ramón El Portugués.

Nacido en Mérida hace 61 años, El Portugués inició su carrera de niño. Con poco más de diez años su tío, el gran cantaor Porrina de Badajoz, le hizo viajar a Madrid para trabajar con él en locales flamencos y fiestas privadas, en las que tuvo la oportunidad de aprender de las grandes figuras de la época. "Venía la policía y yo dejaba el cante y me tenía que hacer pasar por botones, porque era muy de noche para un niño", recuerda Ramón El Portugués, de quien dicen que Camarón de la Isla aprendió algunos giros de voz. "Éramos uña y carne, dos fuentes con la misma agua, pero él mejoró lo que yo hacía".

"Yo he tirado mi carrera por los vicios, no he tenido continuidad, era muy rebelde y me gustaba ir a mi aire. Era bebedor y drogadicto. Si no me tomaba cinco o siete güisquis y me metía mis cositas en el camerino, no salía. Camarón tenía sus cositas, pero su mayor droga era el cante, era lo que más le gustaba del mundo, se metía en su estudio y se podía pasar todo el día escuchando cintas", cuenta el cantaor.

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