Allí donde habitan las Luces

  • La céntrica librería malagueña cumple cinco años de entrega al placer de la lectura · Hoy manejan 60.000 títulos y tres locales: infantil, general e idiomas

En tiempos pocos propicios para la lectura distendida, un pequeño oasis en Málaga invita a parar el reloj. Estos días, además, a soplar las velas de cumpleaños. La librería Luces celebra el 30 de mayo cinco años de entrega al placer de leer, de rastrear entre sus 60.000 títulos y encontrar el aprendizaje buscado. Una ocasión para descubrir la razón de ser de su lema: los libros más cerca. Desde el pasado 25 de abril la empresa cuenta con un nuevo local, una librería especializada en idiomas, a unos pasos de la Infantil y la general. Tres locales por los que pasan a diario nuevos, curtidos y precoces lectores en busca de alguna recomendación de sus 24 empleados, o simplemente de una nueva entrega al ocio sin premura.

"Como en todos los negocios, los principios fueron complicados", recuerda José Antonio Ruiz, propietario de Luces junto a Pilar Villasana. La veteranía en el sector de esta última ayudó, sobremanera, a lanzar el negocio. Librera en los años 70 y, posteriormente distribuidora de libros, Pilar lo tenía claro. "Málaga necesitaba una librería en pleno centro". Con la ilusión y los medios al alcance, tan sólo faltaba un perfil: "una librería general en la que no te pidan el carné para entrar. Que no te juzguen por el libro que has comprado", apunta Pilar. Y así nació Luces, con un sola planta y 14 empleados. La primera campaña editorial fue la serie de recuperaciones de clásicos de la firma El Acantilado.

Pronto se encontraron con la respuesta del público, transeúntes de la Alameda Principal o adictos al ritual del paseo por el centro. Pero la supervivencia en el sector no es fácil ni responde a fórmulas mágicas. O sí. "Los libros salen del mismo sitio y suelen costar lo mismo. Pero hay un componente que se llama entusiasmo, que no se compra en ningún lado y que crea la diferencia entre librerías. Tienes que ser capaz de transmitir ese vínculo con el libro", resume José Antonio. En ello colabora un equipo elegido, entre otras cualidades, por su formación lectora. Devoradores de libros antes que vendedores.

"Al entrar tenemos una columna con los títulos que recomendamos, leídos por nosotros y que pocas veces coinciden con los best sellers. Ahí no manda nadie nada más que nosotros", sostiene Pilar.

Pese al empeño, Luces se ha encontrado con algún que otro tropezón. Como aquel conato de incendio hace tres años en el almacén de calle Panaderos por un cortocircuito. "Pensamos que se perdía todo", evoca Pilar. Finalmente todo quedó en un susto y Luces recuperó su brillo. Por esas fechas la librería abrió un local de libros técnicos en el Parque Tecnológico. Un proyecto que sus artífices reconocen "fallido" por un error. "Nos adelantamos cinco años. Nos dimos cuenta de que los clientes del PTA seguían viniendo a la tienda del centro", lamenta Pilar.

La ubicación de Luces ensombra a otros rivales más alejados de la arteria principal. "Al Ayuntamiento le toca cuidar el centro, de forma que a la gente le apetezca venir, y los beneficiarios somos nosotros", agradece José Antonio. Media década da también motivos para la satisfacción. Sus responsables recuerdan episodios como la presentación del último libro de Labordeta. " Nos cantó una alborada con el público en silencio", rememora Pilar. O el día en el que la firma de ejemplares de Laura Gallego cubrió la calle de lectores.

Los clubs de lectura de adolescentes, los 15.000 pedidos al año desde la web, y la pertenencia al grupo Librerías con huella (junto a nueve establecimientos independientes) suman argumentos para seguir adelante. Entre páginas, Luces emprende camino vislumbrando en el horizonte el libro electrónico. "Si en el siglo XV los libreros eran impresores, ¿por qué hoy no?", sugiere el propietario.

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