La herencia en carne viva

  • Javier Cercas presenta su última novela, 'El monarca de las sombras', revisión del pasado franquista de su familia, mañana en la Librería Luces

El escritor Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962), en una imagen reciente. El escritor Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962), en una imagen reciente.

El escritor Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962), en una imagen reciente. / efe

Se llamaba Manuel Mena y después del estallido de la Guerra Civil no dudó en optar por lo que su corazón le dictaba: la adscripción sin reservas al bando nacional y a la Falange. Con sólo 19 años murió en la batalla del Ebro, una pérdida que sus más íntimos tradujeron inmediatamente como un sacrificio por España. Su familia, oriunda de Ibahernando, una pequeña localidad de la provincia de Cáceres, consagró su memoria a la glorificación del héroe. Y fue en el seno de aquella misma familia donde vino al mundo en 1962 Javier Cercas, el escritor de éxito, el profesor de literatura española en la Universidad de Gerona, el columnista de izquierdas, el autor de novelas como Soldados de Salamina (2001), Anatomía de un instante (2009) y El impostor (2014); Manuel Mena fue su tío abuelo y Cercas, admite, supo que terminaría escribiendo su historia ya mucho antes de hacerse escritor. Durante décadas, sin embargo, evitó la tarea, superado por una vergüenza que le embargaba desde adolescente ante el pasado franquista de su familia. Ni siquiera la migración a Cataluña de sus padres, cuando aún era él niño, separó al Cercas adscrito a la tercera generación de la perpetua sombra del héroe Manuel Mena, a la que prefería rehuir afirmándose en sus convicciones antifranquistas. Sin embargo, siempre supo Cercas que, tal y como de alguna forma había sido dictado, la responsabilidad de narrar a Mena era suya. Y lo hizo al fin en El monarca de las sombras (Random House), novela publicada hace unos meses y que presentará mañana martes a las 19:30 en la Librería Luces de Málaga. Sobre este libro afirma el autor: "Cuando acabé de escribirlo sentí que había dicho la cosa más importante que yo tenía que decir".

Sobre sus reticencias a la hora de escribir sobre Manuel Mena, insiste Cercas en el término vergüenza: "Mi familia no estuvo en el lado de los buenos, así de claro. Con eso nadie puede estar contento. Pero yo quería entender lo que hicieron, creo que ese es el deber que tenemos todos: entender; que no es justificar, es exactamente lo contrario. Entender es darte los instrumentos para no cometer los mismos errores, esa es la única manera, no hay otra". Eso sí, señala el escritor que la historia de su familia, marcada a fuego por el silencio y el tabú, es un signo común en la España del último siglo: "Flota en las familias, en todas, una especie de niebla en relación con la guerra. Y es lógico. No han querido hablar y tienen todo el derecho porque fue terrorífico. Pero nosotros tenemos la obligación de saber porque es una herencia con la que cargamos. De hecho, éste libro no habla sólo de la Guerra Civil, sino sobre todo de la herencia de la Guerra Civil".

Y detalla Javier Cercas las consecuencias de un negarse a saber, de un sostenimiento acrítico de los mitos en torno la Guerra Civil: "Si no sabemos de dónde venimos, no sabemos adónde vamos, ni podemos estar de acuerdo con nuestro presente. Sobre todo porque ese pasado no ha pasado todavía. Ocurre que en cualquier sitio donde se haya librado una guerra todo el mundo tiene problemas con su pasado, pero nosotros lo hemos gestionado peor. Claro que en otros países, por ejemplo, no hubo 40 años de dictadura. Pero si en Soldados de Salamina yo reivindicaba la herencia republicana, que es la que hay que reivindicar, en El monarca de las sombras hay una asunción de mi propia herencia. Sí, yo reivindico la República, pero he de hacerlo sabiendo de dónde vengo. Todo el país viene del franquismo, ¿de dónde viene, si no? Unos de una manera y otros de otra, pero de ahí venimos. Sin embargo, cuando se trata del pasado, colectivo o individual, nuestro instinto inmediato es edulcorarlo, enmascararlo, esconderlo. Aquí hemos inventado un pasado a nuestra medida, pero hay que afrontar el pasado real, el feo, no el bonito, con coraje y honestidad".

La publicación de la ferozmente antibelicista El monarca de las sombras ha granjeado a Cercas desde ciertos sectores de la izquierda nuevas acusaciones de revisionismo. Y el autor afirma: "Para la panda de mentirosos y sinvergüenzas, si no dices que todos los republicanos fueron buenos y que ninguno mató, y que todos los franquistas eran malos y todos se dedicaron a matar, entonces eres un revisionista y un equidistante". La conformidad con el prejuicio es, ya se sabe, menos tormentosa.

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