Los 15.000 hijos del Ojeando Festival

  • El certamen se prepara para celebrar desde mañana su cuarta edición consecutiva con el aforo completo

A estas alturas de la película corresponde hablar del Ojeando, el festival de rock independiente que aúna con desparpajo las virtudes de los chiringuitos costasoleños y los rústicos aquelarres del interior. El certamen celebra mañana viernes y el sábado su novena edición, con un cartel que presta en esta ocasión especial cancha a las bandas malagueñas (17 de las 30 convocadas, además de 25 DJ) y que presenta a Niños Mutantes, Xoel López, Guadalupe Plata, Stone Pillow, Airbag, Sr. Chinarro, The New Raemon y El Columpio Asesino, entre otros, en el Escenario Patio; Bud Spencer, The Wives, Denyse y Los Histéricos y Negroazulado (grupo ganador de la última edición del certamen de nuevos talentos organizado por el mismo Ojeando), entre otros, en el Escenario Plaza; los DJ Álex Sánchez, Ruder, Isabela Clerc y Javi Martín, entre otros, en el Espacio Molino; Le Marchand De Sable en la Piscina Lounge; y el espacio Ojeando Kids para los más pequeños, reclamado por quienes prefieren ir a estas cosas en familia, que también los hay. Con 92.000 euros de presupuesto, el festival espera reunir a unas 15.000 personas (en un municipio de 3.000 habitantes) durante los dos días de conciertos, lo que significaría la cuarta edición consecutiva en la que el Ojeando llena sus espacios. La organización presentó ayer esta estimación dado que las entradas para las actuaciones del Escenario Patio (el único con localidades de pago; las del resto son gratuitas) están ya "prácticamente agotadas", aunque aún quedan algunas a la venta (con abonos para las dos jornadas a 20 euros y a 30 con derecho a la zona de acampada reservada a tal efecto cerca del recinto) que, previsiblemente, se esfumarán en las próximas horas. La del Ojeando es así una historia de éxito para un proyecto que no ha dejado de crecer en una década manteniéndose adscrito al indie nacional, una fórmula que no ha bastado a otros festivales para evitar su extinción en el mismo plazo. Y cabría preguntarse qué hace del Ojeando un caso diferente.

El mismo alcalde de Ojén, José Antonio Gómez, apuntó ayer algunas claves. En su opinión, que el Ojeando reclame una atención cada vez mayor más allá incluso de su ámbito natural de afección ("Incluso preguntan por nuestra programación desde fuera de España", apuntó ayer el regidor), se debe "a la combinación de varios elementos. Por una parte está la posibilidad de disfrutar de conciertos de rock en el marco que ofrece el mismo pueblo, con su entorno natural, cerca de la playa y con el encanto de los municipios del interior; por otra parte está el cartel, para el que no hemos reducido el nivel de exigencia en todo este tiempo; pero quizá el elemento clave sean los vecinos, que se siguen implicando con el festival al cien por cien. Que el pueblo llegue a cuatriplicar su población no es sencillo ni cómodo, pero los vecinos no dudan en hacerlo todo más fácil". A este póquer Gómez añade otros ases como el transfer que durante las dos noches mantendrá conectados Ojén y Marbella para evitar que un amplio número de nómadas se vean obligados a coger el coche (resultaría imposible, además, aparcar a todo el mundo en tan coqueto enclave).

Pero la llegada de semejante marabunta a un hábitat reducido no exime al proyecto de matices delicados. Desde que en 2012 las actuaciones se contaran por llenos absolutos en recintos que no se prestan, precisamente, a una evacuación rápida, no han faltado críticas ni llamadas de atención sobre las condiciones de seguridad del Ojeando, especialmente en los escenarios con entrada libre, donde resulta mucho más complicado controlar la afluencia. El alcalde de Ojén afirmó ayer al respecto que el Ayuntamiento ha tomado medidas especiales en este asunto y que el personal de seguridad "vigilará para que de ninguna manera se supere el aforo permitido". El delegado del Gobierno Andaluz, José Luis Ruiz Espejo, suscribió ayer estas palabras y garantizó la continuidad del apoyo de la Junta a la organización del festival.

De cualquier forma, el Ojeando es una realidad en este verano especialmente caluroso. Ya que hablar ahora de la Sierra de las Nieves parece algo impropio, larga vida al rock and roll.

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