Una historia de gratitud de ida y vuelta

  • Gregorio Marañón, gran amante de la cultura francesa, es nombrado comendador de la Legión de Honor del país vecino

"Usted es un resumen, una síntesis. En usted reside la historia de la España abierta y tolerante". Con estas palabras saludó el primer ministro francés, Manuel Valls, a Gregorio Marañón y Beltrán de Lis (Madrid, 1942) poco antes de imponerle la medalla que lo distingue como comendador de la Legión de Honor de Francia. Abogado, empresario de longeva y exitosa trayectoria, presidente del Patronato del Teatro Real de Madrid, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y escritor, entre otras facetas de su prolífica actividad pública, Marañón reconoció en ese acto en París que siempre, desde su más temprana edad, por influjo familiar, ha profesado una intensa admiración hacia Francia y su enorme legado cultural. En especial, afirmó durante esta ceremonia celebrada en el Palacio de Matignon, que sus pensadores, escritores y cineastas, resultaron influencias determinantes para su formación y para su "forma de entender la vida".

Con la presencia de sus familiares y de numerosas personalidades de la política y la diplomacia galas, el acto adquirió rango de excepcionalidad, puesto que no es habitual que sea el propio primer ministro quien entregue materialmente este reconocimiento, que figura entre los más altos que concede el país vecino. También nieto del célebre e influyente médico, historiador y humanista Gregorio Marañón, el empresario y académico lo ha recibido en señal de reconocimiento y gratitud de la República francesa por su contribución al fortalecimiento de las relaciones de amistad entre los dos países, siempre desde una sensibilidad que, como el propio Manuel Valls recordó, ha sido capaz de integrar los mejores valores de la tradición y la modernidad españolas. "Francia es un país generoso en sus reconocimientos", correspondió Marañón, que ha jugado un papel destacado en la difusión en nuestro país de esa cultura francesa que tanto admira, como es el caso de su respaldo entusiasta a la presencia del repertorio operístico francés en las programaciones del Teatro Real.

Gregorio Marañón ha explicado en alguna ocasión que siempre ha entendido la política como "una obligación cívica que se puede ejercer desde muchos ámbitos". Su propia trayectoria, realizada siempre con pasos sencillos y discretos, así acaba de corroborarlo.

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