Entre lo identitario y 'lo otro'

Debiera surgir esta exposición, tras más de un lustro de su anuncio, como un intento por arrojar luz sobre el interés del arte del cambio de siglo y las vanguardias históricas por el flamenco y la cultura popular. También, lo que considero aún más importante, para indagar en cómo la cultura popular española, entendiendo que flamenco y toros constituyen los universos más reconocibles de ésta, se configuró como germen y soporte de lo español, convertido para el artista extranjero en "lo otro", en imagen que se creó fuera de nuestras fronteras -por tanto tan fiel como desvirtuada, ése es el problema de los constructos culturales-; no en vano, ése es el sentir del extraordinario texto de Ángel González (1991) del que se ha tomado el título de la muestra. Lo español y su imagen tiene su carta de naturaleza en ciertas lecturas de tinte romántico que surgen especialmente en el ámbito francés, en el que se miró -si no admiró- que manifestaciones como el flamenco y los toros suponían estados paroxísticos, violentos y marcados por la extremosidad que ponían en juego la propia integridad del individuo y suponían la alineación de lo español con el exceso. Lógicamente, a ello, a esa bien perfilada manera de entender lo español que recaía en la tan querida e indisoluble unión vida-arte, pronto se le unió lo anecdótico y exacerbado que devino en visceral, pasional y marginal, configurando nuestra imagen como un cóctel tan atractivo como peligroso, como un cúmulo de imágenes reveladoras y otras exageradas y falaces.

Dicho lo cual, es decir, precisando lo que nos hubiera gustado pulsar y que no ha sido posible, hemos de señalar que la muestra no deja de ser un magnífico grupo de piezas (loable ejercicio de recopilación de 400 obras que van desde lo etnográfico a filmaciones pasando, obviamente, por el ingente legado artístico) que toman el flamenco y los toros como tema, sin más, a lo que se suma que, tras dos meses de exposición, no se cuente aún con un catálogo que solvente y abunde en las cuestiones que precisamos. El aluvión de piezas, más allá del gran influjo e interés que suscitó la mal-llamada cultura popular española entre los vanguardistas, pocas reflexiones hace surgir y pocos análisis nos ofrece, como pudiera ser si esta imagen codificada se configura en verdadera identidad nuestra. A pesar de todo esto, de la roma incursión en los motivos y evolución de este interés por lo español y su traducción en imágenes, no podemos obviar que La noche española se presenta como una excepcional ocasión, difícilmente repetible, para contemplar reunidas tantas, tan distintas y tan apreciables piezas en torno a lo que somos -o no- y a lo que creen que somos.

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