Las incógnitas de Pedro de Mena

  • La futura sede del Museo Revello de Toro, Monumento Histórico Artístico del siglo XVII, prosigue su reforma sin que se sepa aún cómo se empleará su arquitectura irregular para la exposición de unos 140 cuadros

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Si no acontecen nuevos retrasos, el Museo Félix Revello de Toro será una realidad en el primer trimestre del próximo año. La institución tendrá su sede en la casa de Pedro de Mena, en calle Afligidos, donde vivió y trabajó el escultor granadino entre 1658 y 1688. Mientras tanto, las obras de rehabilitación del edificio para su uso museístico, impulsadas por el Ayuntamiento de Málaga a través de Promálaga, continúan según el diseño del arquitecto malagueño Francisco González: un proyecto para una transformación difícil de la que se sabe poco, apenas nada, y que atañe de manera directa a un Monumento Histórico Artístico vinculado a una figura clave del barroco andaluz. El alcalde, Francisco de la Torre, consideró innecesario recientemente dar cuentas de la intervención antes de la propia inauguración del museo, y arguyó para ello que el proyecto de González salió de manera limpia de la Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucía. Pero cabría preguntarse en qué medida la conversión del inmueble en museo ha afectado a la estructura original de un edificio señero del centro malagueño.

Para salir de dudas, este periódico intentó en diversas ocasiones contactar con el propio Francisco González, sin éxito. Tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento confían en que se respetará la morfología de la casa dado el visto bueno de la Comisión de Patrimonio, pero todavía hay incógnitas sobre cómo se piensan colgar los 140 cuadros que previsiblemente se expondrán a la vez de manera permanente (una cifra similar a la de la colección del Museo Picasso, en el Palacio de Buenavista) sólo en dos salas, según el breve proyecto museístico presentado en mayo del año pasado, en una casa de arquitectura irregular llena de arcos, zaguanes y locales independientes. También en mayo del año pasado se expuso en el Archivo Municipal, junto a los once cuadros que acababa de donar Revello de Toro como adenda al acuerdo de cesión al Consistorio, una maqueta del futuro museo que sólo ofrecía una panorámica del aspecto exterior del edificio. Tan somera información sólo estuvo disponible al público unos días.

Ante tantas dudas, lo mejor suele ser acudir a las fuentes. El arquitecto José Joaquín González Edo dejó escritas en 1979 una descripción detallada de la casa y una serie de recomendaciones para su uso, dentro del informe favorable a la catalogación del inmueble como Monumento Histórico Artístico. Aparecen así referidos en sus notas el aspecto exterior "de gran pobreza", la "máxima sencillez del conjunto", el trazado "gracioso y bien proporcionado", las galerías abiertas "sostenidas por cuatro columnas de mármol" más una quinta que sostiene en la segunda planta "dos arcos gemelos" y, como dictamen general, la "distribución muy irregular", con "locales independientes e incomunicados en la segunda planta y escaleras diversas".

En el mismo informe, González Edo apunta sin reparos sus opiniones respecto al futuro de la casa: "Pienso que el mejor homenaje que puede hacerse a tan eximio artista [Pedro de Mena] es la conservación de la casa en que sirvió y trabajó durante largos años, proceder que rara vez se cultiva en España". Y subraya cuál sería la mejor decisión posible en este sentido: "Es también obligado considerar el valor de su arquitectura, que aunque modesta ofrece el ejemplo de la vivienda artesana de clase media, igual en esencia, aunque a escala menor, que la disposición de las grandes mansiones. Así como estos edificios suntuosos se conservan y cuidan escrupulosamente, en cambio, de los de poca categoría, de los modestos y pobres como la casa de Pedro de Mena, quedan cada día menos y es posible que lleguen a desaparecer en su totalidad, a no ser que se ponga remedio para evitarlo".

Además de su apuesta sin tapujos por la conservación de la estructura original de la casa, González Edo propuso ya un uso cultural para la misma: "Sería posible dedicarla a fines culturales, como biblioteca o archivo municipal, o museo de la ciudad, donde albergar y exponer las muchas obras de arte que hoy están diseminadas". Para ello, el arquitecto propone su anexión al Palacio de Buenavista, entonces sede del Museo de Bellas Artes (que, paradoja, terminará instalándose en 2012 en el Palacio de la Aduana, aún más cercano a la propia casa de Pedro de Mena), con el fin de que éste pudiera exponer de manera permanente todos sus fondos.

Actualmente, el Museo de Arte Sacro (en la Abadía de Santa Ana, justo frente a la casa) acoge cinco obras de Pedro de Mena (autor igualmente de la sillería del coro de la Catedral) y una selección de esculturas talladas por sus hijas. Mientras tanto, la vivienda en la que el artista trabajó durante treinta años hasta su muerte, representativa de la Historia de Málaga, de sus usos y costumbres, reviste una gran incógnita. La solución, al parecer, tendrá que esperar hasta 2009.

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