¿Para qué ingenio en tiempos paquirrines?

zoolander 2

Comedia, EEUU, 2016, 100 min. Dirección: Ben Stiller. Intérpretes: Ben Stiller, Owen Wilson, Will Ferrell, Penélope Cruz, Kristen Wiig, Christine Taylor, Justin Bieber y Olivia Munn. Guión: Justin Theroux y Ben Stiller. Fotografía: Daniel Mindel. Cines: Málaga Nostrum, Vialia, Rosaleda, Plaza Mayor, La Verónica, Pixel, Alfil, Miramar, La Cañada, Goya, Rincón de la Victoria, Ronda, El Ingenio.

Convertir a través de la inteligencia de directores, guionistas y actores la idiotez en gracia ha sido un recurso del cine cómico desde los tiempos de los policías tontos (Keystone Cops) de Mack Sennet allá por 1912 hasta el trío de El gran Lebowski pasando por los impagables torpes de Sellers en La pantera rosa o El guateque. Nada nuevo en esto. Lo nuevo, signo de los tiempos, es que la tontería sea celebrada por directores, guionistas y actores tontos para un público que al parecer más disfruta cuanto más se parecen las gilipolleces que ven en la pantalla a las que hacen o desearían hacer ellos. Una celebración de la tontería descerebrada que además es especiada con una grosería que algunos colegas toman por provocadora e irreverente. Cuando es lo cierto que en los tiempos de Gandía Shore, Aventuras en pelotas, Gran Hermano y otros éxitos televisivos lo provocador e irreverente, lo que desafiaría a los verdaderos poderes establecidos, sería filmar a jóvenes educados e inteligentes hablando sobre la modernidad líquida de Bauman o la vigencia de las teorías pesimistas de los frankfurtianos. Proyectar hoy en un multicine Mi noche con Maud para el público de Zoolander y otras monerías de ese amasijo de gilipolleces al que llaman Nueva Comedia Americana sería el colmo de la trasgresión.

Porque la segunda parte de aquella primera parte que hará las delicias del público contratante que se partió de risa con ella, por lo que puede ser considerado como la parte contratante de esta segunda parte, es aún más imbécil, plana, descerebrada, grosera y facilona. Luego es previsible, otra vez el signo de los tiempos, que tenga aún más éxito. En Estados Unidos está la tercera en recaudación tras los churros de Deadpool y Mejor… solteras. Vaya tela. ¿Para qué ingenio en tiempos paquirrines?, que diría Hölderlin.

La primera parte se tituló aquí con acierto Un descerebrado de moda. Zoolander 2 podría haberse titulado Un descerebrado 2. La moda y las celebrities se unen en un asunto de espionaje pop. Y para colmo de males, además de los habituales Ben Stiller y Owen Wilson, aparece Penélope Cruz haciendo monerías tipo Bond Girl o Modesty Blaise. Lo que faltaba. Peor segunda parte de una imbécil primera parte.

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