firmado: mister j.

La interpretación de los sueños

  • El gaditano José Joaquín Rodríguez revisa la historia de la Marvel en los años 70 en un libro publicado por Dolmen · Fue una "época de crisis y caos" pero también "brillante"

Alguien dijo en una ocasión -juraría que fue David Mazzucchelli, pero cómo recordarlo con tanto ruido como acumula uno en el cerebro- que Marvel fue aquello que sucedió a comienzos de los años 60, y que nunca después volvió a ser lo mismo. Claro que la afirmación quiere señalar el vigor y relevancia de los trabajos vertidos al medio por Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko en la primera mitad de la citada década, pero no deja de ser una boutade.

Con toda su frescura, acierto y fuerza visual, el feliz alumbramiento de Marvel de manos de esos tres no habría logrado su calificativo de seminal, ni su obra alcanzado la dimensión planetaria que hoy tiene, de no ser por el espectacular crecimiento y desarrollo de la compañía en lustros posteriores, y muy especialmente en la década de los 70. Véase que, seriales y telefilmes aparte, la primera adaptación cinematográfica basada en un personaje de la casa de las ideas fue el Conan (1982) de Arnold Schwarzenegger, y la segunda, la demencial y fallida Howard the Duck (1986), dos personajes sumados al universo Marvel en 1970 y 1976, respectivamente; dicho sea lo anterior como ejemplo de la fenomenal popularidad de los conceptos creados -o remozados en el caso de Conan, que tiene su origen en la literatura pulp- no por Lee y compañía sino por sus continuadores directos.

En la consolidación de la propuesta creativa de la editorial neoyorkina, hay un nombre capital, y muchos otros que son instrumentales. El primero es Roy Thomas, editor y guionista, buen conocedor de los cómics de la compañía, del propio medio y la narrativa popular, quien aportó solidez, atrevimiento y buen gusto desde las innumerables cabeceras que escribió, así como convicción y una mente abierta desde las instancias editoriales. Trabajando en una y otra hebra, allanó el camino, cuando no promovió directamente, la auténtica revolución creativa de los años 70. Escritores como Chris Claremont, Steve Englehart, Steve Gerber, Don McGregor, Doug Moench, Len Wein o Marv Wolfman, creadores de sueños, fueron los arquitectos de un rico y delirante universo en expansión, en el que todo era posible y nada se daba por sentado; y los dibujantes Neal Adams, John Brunner, John Byrne, Howard Chaykin, Paul Gulacy, Frank Miller, Craig Russell o Barry Smith -puestos uno detrás de otro resulta una nómina esplendorosa-, algunos de sus más destacados constructores.

La explosión Marvel. Historia de Marvel en los 70, el interesante volumen del gaditano José Joaquín Rodríguez editado -cómo no- por Dolmen, que desde aquí recomiendo a todo aquel que quiera ahondar en su conocimiento de la editorial de Spiderman y Millie the Model, repasa y analiza con perspicacia desde varios frentes -el creativo, el editorial, el comercial- la convulsa década, eslabón entre la creación del universo Marvel en los 60 y "el triunfo del modelo de ventas y público" de los 80. En opinión de Rodríguez: "La Marvel que va desde 1968 a 1980 es (…) un periodo irrepetible. Una época de crisis y caos (…), pero también una época brillante, en la que jóvenes autores cumplieron su sueño de trabajar en la industria del cómic, dando una madurez a las tramas y los personajes como nunca antes se había visto. Fueron los años más difíciles de la industria del cómic, pero también los más hermosos".

·firmadomisterj.blogspot.com

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