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Para ir al límite y contarlo

  • Galaxia Gutenberg recupera 'Viaje en torno de mi cráneo', obra clave del húngaro Frigyes Karinthy que relata la operación que sufrió el autor a vida o muerte en 1934

La vastísima historia de la literatura europea del siglo XX tiene cornisas y recovecos para perderse a gusto. Es decir, siempre se puede ir un poco más allá de Knut Hansum y Thomas Bernhard. Las antologías y los ensayos críticos han mirado muy de soslayo, cuando lo han hecho, al húngaro Frigyes Karinthy (Budapest, 1887-Siófok, 1938), poeta, periodista, traductor, novelista y especialmente autor de cuentos hermosísimos, como El circo (cuya traducción al español puede encontrarse sin problemas en internet) y Cadenas, en el que formuló su popular (mucho más popular que él mismo) teoría de los Seis grados de separación; ya saben, aquélla según la cual cualquier persona del planeta está conectada con cualquier otra a través de una cadena de conocidos con no más de cinco eslabones o puntos de unión. Karinthy es, en suma, un escritor muy famoso en Hungría, país que le encumbró como la más genial de sus plumas patrias hasta Esterházy y Kertész, pero escasamente conocido en estas lindes mediterráneas. Ahora, Galaxia Gutenberg recupera su obra maestra, por la que sí merece la pena ser considerado genio del panorama europeo de su siglo: Viaje en torno de mi cráneo, publicada por primera vez en 1938 y de la que sólo había aparecido en España una edición a cargo de José Janés en 1955.

En el libro, a caballo entre la novela, la autobiografía y la confesión literaria, Karinthy narra con pelos y señales la intervención quirúrgica a la que fue sometido en 1934, a vida o muerte, en la que le extrajeron un tumor cerebral y a la que logró sobrevivir, en contra de las previsiones de no pocos médicos. El autor detalla los síntomas iniciales de la patología, el calvario que le llevó de un cirujano a otro durante años hasta el quirófano y el excitante regreso al mundo de los vivos. Y lo hace en un texto cargado de ironía (ésta no sería hoy el recurso literario que es sin Karinthy), algunas dosis de humor negro y otras de ternura, hasta conformar una obra de originalidad extraña, sin duda una de las mejores aproximaciones al asunto de la muerte de la última centuria. No faltan las radiografías llenas de dardos al ambiente literario de su época y a los desastres sociales que hacían presagiar la guerra como aliento en la nuca. Ni, por supuesto, un conmovedor retrato de Budapest y de su Danubio como imagen del escritor. No se lo pierdan.

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