El juego arquitectónico de Fuentes se complica

EL espacio Columna JM, hermano menor de la Galería JM (calle Duquesa de Parcent, 12), sigue ofreciendo interesantes panorámicas de creadores incipientes. Modular pavilion es el sugerente título con el que Gonzalo Fuentes (Málaga, 1991) presenta una producción ex profeso para Columna JM, hasta el 28 de mayo (con Javier Bermúdez en las labores de comisariado). La inspiración, arquitectónica, cuenta con un referente capital: nada menos que Frank Gehry (Toronto, Canadá, 1929). El conocidísimo Pritzker aportó en 2008 su construcción efímera para la Serpentine Gallery londinense. Fuentes traslada el pabellón, de alguna manera, al lenguaje pictórico, que pone el foco en formas de rectitud engañosa, y muestra fragmentos de una obra -la del canadiense- con vocación escultórica. Se trata de un diálogo entre disciplinas que el malagueño, por su parte, parece aplicar en su propia pintura, como por ejemplo en los tres lienzos de pequeño formato que cierran la exposición: Glass I, Glass II y Glass III (piezas que, con la mediación física de la columna de la sala, revelan un cuadro, nunca mejor dicho, armónico con New perspective corner). Al golpe de colorido hay que sumarle la intervención sobre el rodapié, un degradado que contribuye a asentar los lienzos grandes. Al Módulo I le siguen piezas que se caracterizan, progresivamente, por mostrar una complejidad de detalles accidentales y deliberados que en una vista superficial permanecen casi ocultos (Módulo II, por ejemplo); con un díptico -Módulo III- en el que se suman más espacios cuyo parecido con la realidad, a base de fijarse, es cada vez más evidente. Aunque en realidad no sea eso lo relevante.

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