El lado más humano (y cómico) de Haydn

'Efemérides'. Sala María Cristina. Fecha: 12 de diciembre. Programa: Michel Plasson. Programa: 'Sinfonía en do mayor, Hob. I nº 20', 'Concierto en do mayor, Hob. VIIb nº 1 para violonchelo y orquesta' y 'Sinfonía en re mayor, Hob. I nº 101'. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM). Solista: Johannes Moser (violonchelo). Director: Roberto Forés. Aforo: Casi lleno.

Moser triunfó. Su exhaustivo dominio del violonchelo, en complicidad con batuta y orquesta, nos aproximó al Haydn cómico que se quiso alejar de sus penurias de juventud. Al solista alemán (y canadiense) se le vio cómodo desde el Moderato inicial del Concierto en do mayor, con una afinación perfecta y de potente sonido aún en los registros agudos, para desembocar en la maestría de saber combinar los volúmenes sonoros con elegancia y rotundidad. Le siguieron un segundo contemplativo de manifiesta sonoridad en las notas tenidas, dejando el rastro de dos espléndidas cadenzas, para desembocar en un espectacular tercero, en todos los sentidos posibles, y el bis de la Zarabanda bachiana de reconfortante final.

El núcleo más destacado de la cuerda de la OFM junto con la sabia configuración de los vientos hizo posible el magistral acompañamiento del solista y la notable consecución de las dos sinfonías, especialmente en la rítmica El reloj, siempre fieles seguidores de la dirección de Forés en estilo más corpóreo que quironímico-gestual.

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