"El libro es un producto destilado que está llamado a permanecer"

  • Antonio Martín Oñate, director de la Biblioteca del Centro del 27, ofreció ayer el pregón inaugural de la Feria del Libro bajo el lema 'De mis lecturas vengo'

Habituado a dejarse arropar por miles de páginas, Antonio Martín Oñate no escapa a su influjo. "Somos el producto de nuestras lecturas", afirma el director de la biblioteca del Centro del 27. Para justificar sus palabras ofreció ayer en el Rectorado de Málaga el pregón inaugural de la 38 Feria del Libro de Málaga bajo el lema De mis lecturas vengo y ambientado con los sones del trío Orfeo.

Martín Oñate comenzó a participar de esta fiesta de las letras como miembro de la comisión organizadora en la década de los 70 hasta hace unos años. "Todo este tiempo, compartiendo con libreros y editores las incertidumbres y los avatares que rodean inexorablemente una convocatoria de estas características, me ha ayudado a conocerlos y a comprenderlos en su noble afán por mantenerse como mediadores necesarios entre los libros y sus lectores", manifestó el pregonero.

De mis lecturas vengo es también un pequeño homenaje al A mis soledades voy, de mis soledades vengo de Góngora. Anoche se convirtió en preámbulo de una reflexión sobre "cómo la lectura condiciona nuestras vidas", matizó Martín Oñate. En su paseo por los recuerdos impresos, el bibliotecario evocó su primera lectura La cabaña del tío Tom para recrearse luego en la fabulación de obras como Las mil y una noches.

"Las mentiras en la pluma de un buen fabulador pueden convertirse en maravillosas aventuras", advirtió. El pregonero se detuvo también en otra de las virtudes del libro: "avanzar en la construcción de nuestra propia personalidad, que se hace más sólida y reflexiva y, al mismo tiempo, menos vulnerable", opinó. Y como ejemplo Martín Oñate se detuvo en su persona. "Los libros me han ayudado a ir por el mundo, conformando mi conducta y salvándome no ya de peligros y tentaciones, sino de mí mismo", confesó.

En su papel de vigía de las letras, el pregonero subrayó una responsabilidad inherente a su profesión. "Los bibliotecarios tenemos encomendada la noble misión de mantener vivo el fuego de la lectura, que alumbra el entendimiento de los hombres y, de esta manera, colaboramos en el avance del respeto mutuo y de la convivencia pacífica entre personas, pueblos, etnias y religiones, al tiempo que ponemos a su disposición herramientas imprescindibles para el progreso", sostuvo. Producto de su reflexión, el protagonista de la velada ensalzó nuevamente su objeto de estudio. "El libro es un producto destilado que acoge aquello que está llamado a permanecer".

Como miembro de la organización de la feria durante varias ediciones, el autor del pregón insistió en el esfuerzo callado que rodea a un evento de estas características, "y que muchas veces la ciudad desconoce", puntualizó. En este apartado, lamentó la actitud de algunos libreros "que tienen un concepto estrecho de la feria y piensan sólo en las ventas". Por contra, apuntó otros beneficios. "Encuentras novedades, a los propios autores y editores. Es un festejo y un lugar de encuentro", recordó.

En su discurso a favor de la palabra escrita, Martín Oñate lanzó una invitación. "Os convoco, en la complicidad de este ambiente que nos acoge y nos une en una actitud atenta y, al mismo tiempo, relajada, porque sabemos que ni aquí ni afuera nos aguarda otra cosa que no sean las palabras y mensajes que nos hacen cómplices en nuestra forma de afrontar la vida".

Antes de despedirse, el pregonero se dirigió a los verdaderos artífices . "Detrás de cada libro, no lo olvidemos, hay un autor, un maestro que nos enseña, un poeta que nos deleita, un médico que nos cura, un filósofo que nos invita a la reflexión, un científico, un historiador".

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