La madurez del pop granadino

Madurez. Buen sonido y una mejora considerable en su directo. Es el sabor de boca que dejó este viernes el concierto de Niños Mutantes en la Vivero. Igual que ocurrió en marzo de 2006, poco público, el justo para disfrutar de la banda en una de las últimas citas de su gira de presentación de su nuevo disco Todo es el momento que les ha llevado por media España y que cierran el próximo fin de semana en la tierra que les vio nacer hace más de una década y cinco álbumes: Granada.

Las más de dos horas de concierto sirvieron para dar un gran resumen de lo que ofrece Niños Mutantes. Pop del bueno, acompañado de un gran sonido de guitarras y una batería potente, junto a unas letras en las que vale la pena detenerse.

Desde uno de sus primeros éxitos, Veneno Polen, hasta Arañicas, uno de los temas del nuevo álbum, los de la ciudad de la Alhambra consiguieron ganarse perfectamente a sus fieles seguidores, que da la impresión que siempre estarán ahí. Ahora, o hace dos años, los que dejaron de lado a Alejandro Fernández en el Auditorio y viajaron al sonido mutante, fueron los mismos.

Y eso es gracias a que Niños Mutantes ofrecen un directo intenso, duro, por momentos delirante. Donde las canciones de siempre suenan, por su frescura, como si fuesen nuevas y las últimas tienen aún mejor pinta. Además, ofrecieron versiones de Raphael y de Fangoria, dejando para el final, los grandes temas de su primer disco, Mano Parque Paseo.

Globo sirvió para dejar un gran sabor de boca y para rezar con la intención de que estos granadinos vuelvan pronto a Málaga.

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