Gran final del V Certamen Internacional de Escuelas Taurinas ‘La Malagueta’

El malagueño Fernando Rey triunfa con su toreo de mano baja

  • La escuela local sigue recogiendo frutos y uno de los tres alumnos que presentó al certamen de La Malagueta se convierte en el ganador tras dejar gratas pinceladas

GANADERÍA: Toros de Gavira, bien presentados y faltos de casta y fuerza en su conjunto. Ofrecieron un juego desigual, siendo los mejores los lidiados en segundo y tercer lugar. TOREROS: Joaquín Miguel Santos, de gris plomo y oro, alumno de la escuela de Badajoz, dos pinchazos y estocada tendida y desprendida (ovación) y cinco pinchazos, con una entrada en falso, estocada defectuosa y un sinfín de descabellos (silencio). Luis Gerpe, de blanco y oro, alumno de la escuela de Madrid, dos pinchazos, estocada caída y descabello tras aviso (vuelta al ruedo) y una media estocada y otra defectuosa tras aviso (oreja). Fernando Rey, de verde botella y oro, de la escuela local, pinchazo y estocada caída (oreja y fuerte petición de la segunda) y estocada caída (dos orejas). Incidencias: Casi lleno en La Malagueta, en tarde muy calurosa en la que no corrió ni una brisa. Al término del festejo se hizo público por megafonía el fallo del jurado, que fue ovacionado por el respetable. El novillero Fernando Rey, de la escuela de la Diputación de Málaga, fue el triunfador de la presente edición del certamen de escuelas taurinas La Malagueta (9 puntos), seguido de Luis Gerpe (7,5 puntos), de la escuela madrileña; y de Joaquín Miguel Santos (6 puntos), de Badajoz. Rey recibió el capote de brega otorgado por Cerveza Victoria al mejor malagueño clasificado y de manos de María Gámez, delegada de la Junta de Andalucía en Málaga, el trofeo de triunfador. También tendrá una novillada picada en el ciclo ferial del próximo año. Antes, Juan Pedro Luna, jefe médico del coso, y Jesús Mora, diputado provincial, entregaron sendas estatuillas del francés afincado en Málaga David Bahamonde al tercer y segundo novillero.

Ayer se abrió la Puerta Grande de Manolo Segura para que saliese Fernando Rey. Fue el triunfador del certamen, como queda reflejado en la ficha del festejo, pero más allá de los números, en este tipo de citas hay que quedarse con las pinceladas. Rey fue justo ganador, aunque Luis Gerpe se vio más toreado. Por su parte, Joaquín Miguel Santos en ningún momento dio sensación de poder ganar, ni encontró su sitio ni mostró las pinceladas que sí dejó el malagueño. El presidente, José Luis Viera, aunque podría haber dejado la puerta grande cerrada, pese a la petición mayoritaria del respetable, fue correcto en la concesión de trofeos.

Rey ganó aunque hay momentos que le cuesta coger el sitio porque fue el novillero que toreó con más profundidad. Ante su primer oponente, el tercero de la tarde, –su muerte la brindó a Oscar Plaza, uno de los directores de la escuela, y el otro a María Gámez– cuajó una tanda de naturales deliciosa y cuatro derechazos larguísimos. Su primera faena fue más redonda pero ante el novillo que cerró plaza dejó buenas pinceladas. Tardaba el joven en encontrarse, pero cuando lo hacía enganchaba a su oponente adelante y lo llevaba con la mano baja hasta el final. Así dibujó varios muletazos buenos, los mejores con la derecha. Sobre estas pinceladas debe construir su tauromaquia, aún por hacer.

Gerpe se mostró gallardo y en novillero, con buenas formas aunque pecó demasiado en el hilo del pitón. Lo cierto es que ninguno de los tres se llegó a manchar la taleguilla. Santos abusó de los desplantes y estuvo demasiado acelerado. Pero fue una clase práctica.

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