Cuatro manos para tejer una crisálida

  • Los muralistas Obey y D*face comparten esta semana su primer proyecto conjunto con dos grandes graffitis en el Soho

El proyecto de arte urbano MAUS que, auspiciado por el CAC Málaga, trabaja para hacer del Soho un auténtico museo al aire libre, da esta semana un verdadero paso de gigante con la presencia en Málaga de dos de las principales referencias mundiales del graffiti: los muralistas Frank Shepard Fairey, más conocido como Obey, y Dean Stockton, alias D*face, estadounidense el primero y británico el segundo, trabajan en dos de las fachadas anexas al Colegio Federico García Lorca, justo en la trasera del CAC, en una confluencia única que ya ha convertido a Málaga en referencia internacional del género. Obey comenzó a trabajar el domingo y terminará, previsiblemente, el próximo viernes, mientras que D*face llegó a Málaga ayer al mediodía y, aunque tenía previsto comenzar de lleno ya por la tarde, el fuerte viento que soplaba retrasó hasta hoy el arranque de la intervención propiamente dicho, aunque el artista estuvo ya ayer presente en la zona. El mismo culminará su obra, si no hay novedad, el próximo lunes 25.

El coordinador de MAUS, Fer Francés, subrayó que la de Málaga constituye la primera ocasión en que Obey y D*face trabajan de manera conjunta, aunque a través de dos actuaciones independientes que terminarán, eso sí, ubicadas en el paisaje de manera unitaria. El mural de Obey es "el más alto de cuantos ha hecho el artista en todo el mundo", y el de D*face es por su parte "el de mayores dimensiones de toda su trayectoria, lo que constituye un reto muy importante para él". Si bien los asombrados alumnos del Colegio Federico García lorca fueron ayer los primeros testigos del trabajo de Obey in situ, numerosos amantes del graffiti y del arte urbano han llegado a Málaga estos días, procedentes de diversas ciudades de España, para ver trabajar en directo a los dos figuras en un mano a mano inédito hasta el momento. Ambos toman así el relevo de artistas como ROA, Dadi Dreucol y Boa Mistura en la transformación del Ensanche en un barrio lleno de color y vanguardia.

En su trabajo desarrollado hasta ahora, Obey (nacido en Charleston, Carolina del Sur, en 1970) ha coronado su mural, presidido por una imponente figura femenina, con el lema en castellano Paz y libertad. Se trata de una de las señas más reconocibles de este creador que ha sabido casar como pocos la vertiente combativa y contestataria del graffiti más underground con la práctica más rentable del mainstream: mientras en algunos países es detenido invariablemente por delitos relacionados con el vandalismo, en otros los adolescentes visten por millares las prendas con sus diseños de su propia marca de moda. Obey fue el precursor de una tendencia ampliamente seguida en el mundo del arte urbano, la de las pegatinas, con su serie infinita dedicada al luchador André El Gigante, aunque debe la mayor parte de su popularidad al retrato que hizo de Barack Obama sobre el lema Hope: el mismo modelo decidió adoptar (con éxito) la imagen en su campaña para las presidenciales de 2008, aunque cambió el lema por Yes we can.

La obra que comenzó el pasado domingo en Málaga responde al interés de Obey, que ha incluido en sus murales a referentes como Lenin y el Subcomandante Marcos, por los lenguajes propagandísticos del siglo XX. La rotundidad de su mensaje y la profundidad de la figura femenina remiten de hecho a la cartelería de la Segunda República, la que luego, tras el estallido de la Guerra Civil, llamó directamente a las armas. Aunque, sin duda, Obey pretende esgrimir un mensaje político válido y adecuado a este tiempo. Valdrá la pena esperar al final para extraer conclusiones.

Por su parte, el londinense D*face es considerado uno de los principales continuadores de la escuela instaurada por Obey, aunque su estética se mantiene mucho más apegada al underground y al punk, si bien ha diseñado portadas de discos para cantantes como Christina Aguilera y gestiona de manera directa el Outside Institute, una de las primeras galerías de Londres dedicadas al arte urbano. Aprendiz y maestro unen fuerzas para tejer la crisálida de una Málaga futura: cabe preguntarse qué ciudad renacerá bajo estas promesas de color.

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