Una mansada como aperitivo

  • El festejo de ayer en La Malagueta, al que los toreros no aportaron más que una intrascendente voluntad, se fue al traste y las dos horas y cuarto que duró se hicieron eternas

Tengo entendido que Juan Borrero, que se ha hecho cargo de la ganadería familiar, ha mandado al matadero un centenar de las vacas de vientre (pasaban de 250) que tenía su padre cuando llevaba el hierro. Parece que el pequeño de los Chamacos quiere empezar de cero. Y hará bien. Y aún me parece que se ha quedado corto eliminando picos, visto lo que salió en la tarde de ayer sábado por la puerta de toriles de la plaza de toros de La Malagueta en la novillada que abría este abono de 2008.

Resulta difícil reunir seis ejemplares con menos clase y casta de la que han exhibido los utreros onubenses. Y la consecuencia es que el festejo, al que además los toreros no aportaron más que una intrascendente voluntad, se fue al traste y las dos horas y cuarto que duró se hicieron eternas.

Sacó genio el primer morito que tenía las fuerzas justas, el viaje corto, se volvió sobre las manos, se defendió y punteó el engaño. Alejandro Sánchez estuvo decidido e intentó llevar las embestidas por abajo.

El cuarto fue manso, llegó a la muleta topando y tomó los engaños con la cara a media altura; trasteo decidido sobre ambas manos aunque innecesariamente largo, de modo que la faena se quedó en el intento.

El segundo utrero se paró muy pronto y estuvo tan medido de fuerza como de casta. No terminó de meter mal la cara el novillo, pero tenía un viaje muy corto y no transmitía.

El novillero Alejandro Esplá, que debutaba en La Malagueta, apuntó aceptables maneras. El quinto llegó al último tercio parado y escarbando y la faena se redujo a una serie de intentos tan infructuosos como innecesarios.

Se defendió el tercero, muy parado, sin clase y como sus hermanos, corto de recorrido y sin transmitir. La faena del novillero paisano no pasó de voluntariosa y pecó, como frente al sexto, de falta de naturalidad; defecto que aun puede corregir Cabello todavía en el principio de su carrera.

El sexto fue y vino sin transmitir y topó en la muleta. Juan Carlos Cabello firmó una labor decidida pero lamentablemente, interminable.

El aperitivo de esta larga feria defraudó. Y veremos qué ocurre en los días venideros porque aún nos quedan 14 festejos.

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