Aquellos maravillosos ochenta

  • Con motivo de la exposición 'Kippenberger miró a Picasso', el MPM organiza un seminario para analizar, a través de los testimonios de sus protagonistas, qué sucedió en aquella década de efervescencia cultural

Fue una década de efervescencia cultural en el que imperaba "la alegría de vivir". Con la nueva democracia de los años ochenta en España, en general, y en Andalucía y Málaga, en particular, se produjo una apertura significativa hacia el extranjero. El arte español estaba "de moda" y la demanda de éste llegó a ser significativa, tanto en el territorio nacional como en el internacional. Se inició una renovación plástica. "La nueva sociedad surgida de la Transición demandaba otro arte, y este era la pintura figurativa y ello fue lo que se produjo en los 80", explicó ayer Pedro Pizarro, gestor cultural y coordinador del seminario Éxitos y fracasos de la pintura en los años ochenta que acoge desde hoy el auditorio del Museo Picasso de Málaga con motivo de la exposición Kippenberger miró a Picasso que permanecerá abierta al público hasta el próximo 29 de mayo.

Bajo el título de Una mirada desde la teoría, los críticos de arte que participarán mañana en la primera sesión del seminario aportarán su particular visión de lo que significó la pintura en nuestro país en la artísticamente agitada década de los ochenta. Los críticos de arte y comisariados de exposiciones Manel Clot, Fernando Huici, Ángel Luis Pérez Villén y Kevin Power analizarán desde la perspectiva de la actualidad las consecuencias que lo acontecido hace treinta años ha tenido en el arte de hoy.

La próxima sesión, titulada El papel de los mediadores, se celebrará el 4 de mayo y contarán con la participación de los galeristas y agentes culturales Juana de Aizpuru -recientemente nombrada Hija Predilecta de Andalucía-, Pepe Cobo, Norberto Dotor y Tecla Lumbreras. El seminario concluirá el próximo 11 de mayo con el coloquio El estado de la cuestión desde Andalucía en la que debatirán los artistas y creadores Chema Cobo, Curro González, Guillermo Paneque e Ignacio Tovar.

Estos últimos artistas que participarán en el seminario, fueron, entre otros como Federico Guzmán o Victoria Gil, algunos de los malagueños que protagonizaron aquella época de esplendor cultural de la que a día de hoy, tres décadas después, surge la pregunta: ¿de qué manera aquella situación ha cambiado el modo de entender la pintura? El "entusiasmo" y la "ilusión" fueron dos de las características que, a juicio del director del MPM José Lebrero y la artista Tecla Lumbrera, formaron parte del éxito del arte en la década de los ochenta. "Málaga tuvo muchas conexiones con Madrid. Eran muchos los artistas malagueños los que exhibían sus trabajos en las galerías madrileñas, en un época en la que la cultura no estaba profesionalizada", señaló Lumbreras.

Pero de aquella época de esplendor en la que se construyeron museos, se crearon publicaciones y se iniciaron colecciones "poco se conoce hoy en día". Por ello, este seminario se convierte en "una reivindicación desde la palabra" de aquella época, señala Pizarro que asevera en ha creído "interesante informar y formar a la ciudadanía en estos acontecimientos y se conozca así la importancia del arte en esos años". Pero cabría preguntarse el por qué del fracaso de aquella década de efervescencia cultura. Tecla Lumbreras considera que "el arte se puso de moda y que como toda moda dura una temporada y en este caso se prolongó durante una década". Para Pizarro se ha perdido en parte aquel entusiasmo e ilusión que caracterizaban a "unos jóvenes" artistas. "Los tiempos han cambiado mucho en referencia a los creadores y la difusión", afirma. Galeristas, críticos de arte y artistas intentará dilucidar qué ocurrió en aquella década en la que se impulsó la visibilidad de lo español y de lo malagueño fuera de nuestras fronteras pero que hoy en día apenas hay memoria de aquella efervescencia cultural y de sus autores.

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