No maten a los niños, por favor

Esta era la gran oportunidad del cordobés F. Javier Gutiérrez para demostrar que es director de cine. Y la ha desaprovechado. 3 días es un invento de esos que dicen que mezclan géneros, pero que en realidad no saben qué hacen. Un mundo fuera de nuestro arco temporal, pero en el que Andalucía existe, va a ser aniquilado por un meteoro gigante. La tele en blanco y negro anuncia que solo quedan tres días. Para una familia esa es una tragedia menor, porque un asesino huido de la prisión aprovechará para vengarse. Ahí está la mezcla: thriller, terror y desastres. En realidad, y es lo malo, da igual. El guión es tal despropósito que todo lo que sucede es aleatorio, intrascendente y tramposo.

Lo que podría haber sido un remedo de Armageddon (malo), Meteoro (regular) o Monstruoso (bueno), prefiere jugar a colar cositas de Vértigo, Frankenstein, La jungla de cristal y Saw. Toma ya. Y lo hace sin gusto ni sentido -la primera víctima, un farmacéutico suicida, vive en una torre del pueblo, de ahí la escena de las escaleras de Hitchcok, o incluso peor es el momento Bruce Willis de Víctor Clavijo-.

En el camino al desastre nos ha quedado por saber qué pasó con la madre -momento El sueño eterno-, y la razón por la que nadie se leyó bien este guión que hace aguas por todas partes, y al que no le hace ningún bien el abuso de primeros planos, la repetición de escenas, una música enfática y torpe o la innecesaria muerte de una niña.

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