"Uno es mejor persona cuando ha conocido el dolor y la compasión"

  • El joven autor cordobés presenta hoy en el Centro Andaluz de las Letras (a las 20:00) 'Las Ollerías', un ajuste de cuentas "cordial" con su vida que le hizo merecedor del Premio Loewe de Poesía

Su vida está supeditada a la escritura. Desde hace más de diez años Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976) come gracias a la literatura y al articulismo. Reconoce que ambas disciplinas le obligan a mantener los pies en la tierra, "y más que en la tierra en el barro". Esta tarde (a las 20:00) presenta en el Centro Andaluz de las Letras su último alimento, Las Ollerías, galardonado con el XXIII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe .

-'Las Ollerías' es un avenida de Córdoba que usted convierte en una localización sentimental, ¿de dónde surge?

-Es la acotación de un territorio simbólico. Me dirijo a un interlocutor en una especie de memoria familiar, de cómo he ido reescribiendo mis recuerdos de infancia y de la época más reciente de mi vida. Es una radiografía emocional. No sólo de mi infancia en Córdoba, sino de mis años en Madrid , mis relaciones amorosas. Además tiene la singularidad de que es un libro muy masculino, y no desde un punto de vista homosexual.

-¿A qué se refiere?

-En la literatura tradicionalmente lo masculino se ha abordado desde un punto de vista homoerótico. Pero aquí afronto el nivel físico, amoroso, de relación con el padre y con los hijos que no he tenido todavía. Me han dicho que es un libro muy viril, y me gusta. Me respondo cosas sobre mi identidad.

-Parece que le ha funcionado como terapia...

-A día de hoy creo que es el libro con el que más seguro me siento. He escrito lo que quería escribir y cómo lo quería. Tiene mucho de ajuste de cuentas cordial con mi memoria. Todos tenemos materiales pesados con los que vivimos, e incluso momentos maravillosos que con los años se pueden convertir en una carga por la ausencia de repetición. Y la melancolía puede ser dolorosa. Pero personalmente para mí ha sido muy especial y encima he visto que la gente empatiza con los temas que trato, porque son muy comunes.

-¿Tantos años de entrega a la literatura han hecho de ella un oficio?

-Me gusta la palabra oficio por lo que tiene de artesanal. La escritura, como cualquier disciplina, tiene una parte importantísima de aprendizaje técnico. Yo he hecho una profesión de la escritura, pero sobre todo del columnismo. Me dedico a ello desde los 18 años. Para mí ha sido un aprendizaje vital.

-¿Son compartimentos estancos?

-Sí y no. Yo escribo una columna corta en el Día de Córdoba a diario y para mí es como comer, como un rito. Considero el columnismo un género literario. Tiene parte de relato, de poesía y, sobre todo, de libertad. En poesía o novela el asunto es distinto pero también forma parte de ese aprendizaje.

-Tanto una parcela como otra, ¿le ayudan a no perder el contacto con la realidad?

-El tipo de escritor que yo soy y a quienes más admiro tienen los pies muy en la tierra. Ian McEwan igual puede escribir Solar, donde aborda el tema de los combustibles y la ecología, que un drama histórico. Es muy consciente del mundo en el que vive y de las relaciones humanas que se establecen.

-Una forma de comprometerse con su tiempo...

-Sí. Para mí el compromiso no es escribir una columna o firmar un manifiesto, sino darle a la escritura el ritmo y la respiración del tiempo en el que está viviendo. Atento a toso lo que sucede alrededor, ese es el compromiso.

-Ha ganado el Premio Loewe, el Adonais, el Fernando Quiñones de novela... ¿sin los premios su 'oficio' sería diferente?

-Es posible. Yo creo que las cosas llegan por una acumulación de circunstancias, muchas de ellas azarosas. El premio al que le debo mucho es la beca de un año para escribir en la Residencia de Estudiantes de Madrid. A partir de ahí me empezaron a ocurrir cosas como el Premio Adonais. Cuando eres joven quieres ganar premios para entrar en el mundillo y decir "aquí estoy. Os he leído a todos y me gustaría que me leyerais". Pero los premios no garantizan nada, todo depende de cómo los enfoques. Yo los vivo como una gran suerte. Además los plazos de publicación son muy rápidos. Pero una vez que el libro sale el único premio de verdad es que lo lea alguien, entre en el juego que le propones y lo disfrute.

-Eso de que la literatura ayuda a sobrellevar las malas rachas, ¿es una falacia?

-El ser humano necesita que le cuenten historias. Pero no todo el mundo lo sabe. Quienes se enganchan a la prensa del corazón lo que está demostrando es una necesidad de que le cuenten historias. Lo que pasa que pasar de eso a leer Antonio Machado es como pasar del choped al jamón serrano. Tú eres mejor persona si has leído a Antonio Machado o Alfonso Canales que si no. Igual que eres mejor persona si conoces el dolor y la compasión. La vida es más completa- en crisis o sin crisis- con Dostoyevski o Serrat que sin ellos.

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