La memoria que se clavaLa memoria que se clava

  • Manuel Ruiz Benítez, histórico del Partido Comunista y preso político, publica los recuerdos de una vida consagrada a la libertadManuel Ruiz Benítez, histórico del Partido Comunista y preso político, publica los recuerdos de una vida consagrada a la libertad

No es necesario compartir más de una hora con Manuel Ruiz Benítez para saber que aunque su vida sea de película su humildad le impide buscar cualquier protagonismo. Pero asegura que "un país sin memoria puede morir" y por ello no ha querido que sus vivencias, que son las de muchos que sufrieron la represión de la dictadura franquista, queden en el limbo de las anécdotas. La editorial Líberman ha publicado su autobiografía titulada A la sombra de los recuerdos. Memorias de un perchelero, un relato repleto de humanidad que comienza con su infancia en el seno de una familia republicana y transita por sus inicios en el Partido Comunista, la fundación de Comisiones Obreras en Málaga, su encarcelamiento y su posterior búsqueda de un futuro profesional que le llevó a jubilarse en 2005 como consejero delegado de Sando. Y siempre con el mismo faro de guía, la libertad.

El Ateneo de Málaga fue ayer la sede elegida para la presentación de este libro que ha tardado unos dos años en realizar. "Quise ocupar el tiempo que antes le dedicaba al trabajo, además, tenía que darle de comer al intelecto", comenta Ruiz Benítez. Unos amigos le regalaron un portátil y así comenzó todo. "Le enseñé el texto a mis hijas y ellas me animaron a publicarlo", añade. Sin rencores, aunque también sin olvidos, inició un viaje hasta la Málaga de posguerra y partió de 1940. "Nací en la Trinidad, en una familia humilde, mi padre y mis tíos estuvieron presos por republicanos". En los tiempos más duros del franquismo dice que fue "muy difícil" su educación en la libertad.

Cuando tan sólo era un niño lo echaron del colegio Ave María "por no cantar el Cara al sol" y en la taberna que llevaba su padre, el Quitapenas, conoció las verdaderas cuitas de sus vecinos del Perchel. "Era un barrio muy combativo, lleno de obreros, un caldo de cultivo importante de la República", afirma Ruiz Benítez. Comenzó a leer libros prohibidos en España y a entrar en contacto con algún intelectual. A los 17 años conoció a miembros del Partido Comunista y comenzó a militar en él, "aunque sin función orgánica porque era muy joven". Cuando vieron que no se trataba de una ventolera de chiquillo, le encargaron organizar las Juventudes Comunistas.

En reuniones absolutamente clandestinas comenzaron a propagar la idea de que otra sociedad era posible. Cuando volvió de la mili, a finales de 1962, reorganizó en Málaga el partido y fundaron Comisiones Obreras dos años más tarde. El 30 de abril de 1967 se casó con la que aún hoy es su mujer. Al día siguiente, tras recoger sus billetes para el viaje de novios a Madrid, quiso participar en la manifestación ilegal del 1 de mayo. Allí lo fichó la policía y poco después fue detenido. Y torturado. Cuando su primera hija tenía tan sólo cinco meses ingresó en prisión para cumplir unos cuatro años de condena en cárceles de Málaga, Jaén, Madrid y Palencia. "Fui uno de los primeros presos políticos en obtener el tercer grado y salir de la cárcel durante el día para trabajar", asegura. Su intención era conseguir dinero para reunirse en Palencia con su mujer y su hija, a la que no había podido acercarse en años. Una lotería le proporcionó el dinero necesario para tenerlas cerca.

Cuando salió de la cárcel lo tuvo muy difícil, "en Málaga nadie me daba trabajo". Pero se colocó con Sánchez Domínguez y juntos formaron Sando. En el 72 eran siete empleados. Treinta y tres años más tarde dejó una empresa de ámbito nacional con 1.600 trabajadores. La actividad política ya la había abandonado justo después de las primeras elecciones municipales por desacuerdos internos. "La Historia no se puede tapar, se haya hecho bien o mal, los errores deben estudiarse para que no se vuelvan a cometer", dice un hombre al que maltrataron por "pensar" y que quiere dedicar su obra -cuyos beneficios van destinados a Pangea Solidaridad- "a todos los que dieron su vida por la libertad y a sus anónimas familias que lo sufrieron en obligado silencio".

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