El milagro de la supervivencia o cómo el barro se convierte en agente conservador

Posteriormente al estreno de 1914, se tiene constancia de la proyección de Un día por Málaga en el cine Victoria durante los años 40, "un modo a la manera de atracción de feria, como invitando a conocer la Málaga de principios de siglo", según Griñán. Desde entonces, nada. El director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, explicó que la película se encontró hace "cuatro o cinco años" a partir de una donación altruista a cargo de una persona cuya identidad el mismo director se negó a revelar ayer. "El estado de conservación era realmente malo. La película estaba cubierta de barro, así que necesitamos tres años para recuperarla entera. Posteriormente la sometimos a un proceso de digitalización y por último la adaptamos a un formato de alta definición, apto para una proyección convencional". Griñán reveló más detalles al respecto e indicó que sólo en desenrollar la película en su totalidad se tardó un año: "Los restauradores manejaban un material altamente inflamable que podía arrancar a arder en cualquier momento. En cuanto al barro, se corría el riesgo de que, al retirarlo, se desprendiera parte de la composición de la película, pero, al mismo tiempo, el barro tuvo un efecto conservador: aunque los bordes de la cinta han quedado más perjudicados, resulta que el interior llegó sin daños notables". El consejero de Cultura, Paulino Plata, recordó que la Filmoteca de Andalucía conserva unas 2.000 copias de películas en todos los formatos y soportes, un legado del que Un día por Málaga es su pieza más antigua. Griñán señaló, no obstante, que el 80% de la producción española de cine mudo se ha perdido, quizá irreversiblemente. De ahí que este hallazgo sea, ciertamente, un tesoro. 

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