El misterio de la Sábana Santa llega a la Catedral de Málaga

  • La exposición inaugurada ayer, que podrá verse en el templo hasta junio, indaga en todos los aspectos históricos, religiosos, forenses, arqueológicos y científicos referentes a la reliquia.

Prueba de fe, reto científico y enigma arqueológico. La Sábana Santa custodiada en la Catedral de Turín es muchas cosas. Tanto, que se trata de uno de los objetos religiosos más estudiados en la historia de la humanidad y una pieza arqueológica única que se resiste a revelar todos sus misterios después de dos milenios, a pesar de que se han aplicado a sus 4'41 metros de largo las más sofisticadas aplicaciones tecnológicas. Desde ayer y hasta mediados del mes de junio, la Catedral de Málaga acoge la exposición La Sábana Santa, una muestra distribuida en doce salas en el interior del templo, con una extensión de 600 metros cuadrados, que indaga de manera ilustrativa (a través de audioguías, fotografías, proyecciones de vídeo y de reproducciones de los más diversos elementos, desde monedas a iconos pasando por equipos de la NASA) en todos los aspectos históricos, religiosos, arqueológicos, forenses y científicos relativos a la Síndone y a la representación humana que contiene. La inauguración de esta exhibición, cuya llegada a Málaga ha requerido un año de trabajo tanto para el Ayuntamiento como para la Diócesis, contó ayer con el alcalde, Francisco de la Torre, y el obispo, Jesús Catalá. Tras su estancia en la capital a modo de estreno, la muestra visitará otras ciudades europeas y americanas.

La Sábana Santa es una gran pieza de lino de 4'41 metros de largo y 1'13 de ancho que se conserva en la Catedral de San Juan Bautista de Turín y que según la tradición envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret tras su muerte en la cruz. Lo cierto es que, por más que algunos hallazgos científicos han cuestionado que la pieza se correspondiera con la época en la que sucedieron estos hechos, hasta ahora no se ha podido concluir que la Síndone no cumpliera esta función. Un mayor enigma constituye la representación humana que encierra: la de un hombre que ha sido golpeado, flagelado, torturado y crucificado. El amplio recorrido que la exposición brinda en su sala forense analiza uno a uno los elementos anatómicos (manos, muñecas, pies) y las reacciones patológicas (esencialmente la parálisis característica de los dedos de la mano tras la anulación de determinados nervios) que se derivan del hombre de la sábana y que reproducen fielmente el estado de un hombre crucificado, con una fidelidad que ninguna obra de arte ha podido representar jamás. En 1979, un grupo de científicos agrupados en el Shroud of Turin Research Project (Sturp) concluyó que esta representación no pudo haber sido añadida ni creada por un artista. A pesar de que la sábana ha sufrido quemaduras derivadas de dos incendios, el estudio concluye que el material con el que está hecha la representación del hombre de la sábana es sangre humana del tipo AB. En el siglo I, los cuerpos de los reos que morían en la cruz eran conducidos al sepulcro sin ser lavados. Pero más sorprendente aún fue el hallazgo de su tridimensionalidad: la intensidad del colorido es inversamente proporcional a la distancia que separaba, en cada punto, la tela del cadáver que ha dejado su impronta en ella.

La muestra que llega a la Catedral (donde podrá visitarse diariamente en horario de 9:00 a 21:00, con entradas ya a la venta al precio de 8 euros) nace del resultado de una investigación llevada a cabo por un equipo de 33 científicos de la NASA y presenta un desarrollo cronológico que arranca en 1350 con el primer propietario conocido de la Síndone, el caballero Geoffrey I de Charny, que hizo ostentación de la pieza en la iglesia de Lirey, cerca de Troyes, después de un siglo en el que la misma estuvo en poder de los Templarios, que le rendían culto. Después se sucedieron siglos de guerras, conquistas y episodios como la fotografía realizada en 1898 por Secondo Pía, que reveló la naturaleza en negativo del hombre de la sábana. La historia de la sábana es la historia de Occidente. Vale la pena asomarse.

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