Patrimonio La situación de los bienes históricos malagueños

La misteriosa puerta en el muro

  • La apertura de un acceso en la torre mudéjar de la iglesia de los Mártires a petición de una cofradía siembra nuevas dudas sobre la protección de edificios históricos

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La iglesia de Los Mártires, en la plaza del mismo nombre, es uno de los cuatro templos cristianos levantados por los Reyes Católicos tras la Reconquista de 1487 dentro del perímetro amurallado de la ciudad. Se apunta el año 1491 como el más probable para su fundación, si bien no fue erigido como parroquia hasta 1505. Isabel y Fernando consagraron el culto en el edificio a los mártires San Ciriaco y Santa Paula, quienes, según la tradición, entregaron su vida a causa de la fe en el siglo IV en la otra orilla del río, ocupada hoy por el barrio de Martiricos. La iglesia transitó desde su original estilo gótico y añadió elementos del rococó propio del siglo XVIII, pero ha mantenido en su torre mudéjar buena parte de su identidad, reforzada con la restauración que culminó a finales de 2006. En los últimos días ha aparecido en esta misma torre un elemento tan contundente como llamativo, una sencilla puerta de acceso desde el exterior que despierta en quien se la encuentra dos preguntas esenciales: ¿Qué significa esa puerta? Y, sobre todo: ¿Se puede abrir en un monumento tan emblemático así, sin más?

El párroco de los Mártires, Federico Cortés, explica: esa puerta es posiblemente tan antigua como la misma iglesia. De hecho, "constituye el acceso natural al campanario. La entrada interior debió abrirse en los años 40. Entonces esta puerta se inutilizó, pero su perímetro ha estado siempre señalado". Otras fuentes cercanas a la parroquia confirman que, no hace demasiadas décadas, la misma torre servía de domicilio a los sacristanes y sus familias, quienes accedían a su vivienda por la misma entrada. La reapertura de esta entrada obedece a una reclamación de la Hermandad de los Remedios, cuyos miembros, para llegar a sus dependencias en la zona superior de la torre, tenían que atravesar una capilla y el área reservada a la Congregación de los Santos Patronos. Mediante la puesta en funcionamiento de la puerta, la citada cofradía "gana intimidad y se evita tener que molestar a los hermanos de la Congregación", según Cortés. De hecho, esta puerta resulta estratégicamente decisiva porque la Hermandad de los Remedios tiene previsto construir un museo dentro de la misma parroquia, cuyo acceso se realizaría también por la puerta recién recuperada.

Como puede apreciarse en la imagen, la puerta ha sido abierta sin excesivas cautelas. Se trata de un mero acceso estrecho, con los bordes encalados, que contrasta notablemente tanto con el templo como con el entorno. Por mucho que la puerta existiera antiguamente, resultaría lógico que su reapertura siguiese unos criterios correspondientes a la protección de un edificio emblemático para la historia de la ciudad. Pero resulta que esos procedimientos son, en el caso de los Mártires, más relajados de lo que cabría esperar. Según confirmó el delegado provincial de la Consejería de Cultura, Manuel Jesús García, la iglesia no tiene la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), ni ha sido abierto expediente alguno para la puesta en marcha de este procedimiento, ni le corresponde protección alguna por no encontrarse en un entorno BIC (no limita con edificios que sí tengan asignada esta categoría). De esta manera, la iglesia puede, legalmente, reabrir la puerta de la torre sin necesidad de solicitar autorización para la intervención a la comisión de Cultura competente. La responsabilidad, en este marco, pasa a la Gerencia de Urbanismo, a la que, según informaron fuentes tanto de la parroquia como de la Hermandad de los Remedios, se solicitó el permiso pertinente y éste se emitió sin reparos, ya que la actuación requerida se consideraba una "obra menor".

Más allá de la utilidad de la puerta y el servicio que pueda prestar a las cofradías, el caso constituye un argumento significativo en el debate sobre la calidad de las medidas disponibles para la protección del patrimonio. Sorprende, de hecho, que un edificio con más de cinco siglos de antigüedad no forme parte del catálogo BIC de la Junta de Andalucía, pero más aún que pueda llevarse a cabo una intervención así, por más que orgánicamente la iglesia no haya sufrido percances y por más que haya vía libre legalmente, sin tener en cuenta unos mínimos parámetros estéticos. ¿Qué más puertas se abrirán?

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