Ese monstruo desconocido llamado 'cásting'

  • El director de reparto Luis San Narciso impartió ayer la primera 'Master class'

De miedos, ansiedad y meteduras de pata están los cástings llenos. En la agenda de actores en ciernes y consagrados, las pruebas de selección forman parte de su rutina laboral. Puede llegar a convertirse en una auténtica pesadilla, pero más de uno sueña con enfrentarse a Luis San Narciso y superar el reto. El director de reparto con mayor acierto en cine y televisión abrió ayer la sección formativa del festival con una Master class (gratuita) en el auditorio del Museo Picasso ante cerca de 200 alumnos, la mayoría procedentes de la Escuela de Arte Dramático.

"Yo no hago física nuclear, hago cástings", advirtió San Narciso ante las dudas insistentes del público. En cuestión de minutos, la clase tomó tintes de entrevista multitudinaria, para bien del profesor, encantado con la oportunidad de responder a las cuestiones de estudiantes con alguna que otra experiencia como candidatos a un papel. Enseguida, las palabras del experto redujeron ese monstruo llamado cásting a un ser vulgar, a quien basta con aplicarle "sentido común y normalidad", aclaró.

"Tenéis que eliminar la ansiedad y respetaros a vosotros mismos", sugirió el profesional como puerta abierta a la esperanza de hacerse con el personaje en una profesión que consideró, a todas luces, "injusta". Y por una razón muy sencilla: "no siempre el que más trabaja es el que llega más lejos", apuntó San Narciso, considerado trasunto de Rey Midas entre el gremio .

Director de reparto de Globomedia y responsable del elenco de películas como Mar adentro, Volvery Los lunes al sol,San Narciso no se creció ante las palabras de admiración que recibía del auditorio, del mismo modo que tampoco lo hizo cuando fue agasajado este domingo en el Teatro Cervantes con el Premio Ricardo Franco. "No soy tan poderoso, soy sólo un neuroconector entre el actor y el director, la decisión final la toma siempre él ", recordó.

La intuición de San Narciso ha ayudado a relanzar la carrera de intérpretes veteranos (como Amparo Baró o Lola Herrera) y colocado en el escaparate a rostros desconocidos, sin formación escénica o con ella. Y puestos a elegir, se queda con los segundos. "Prefiero al actor estudioso y riguroso que hace esto por una necesidad vital, no por querer probar algo nuevo", confesó.

Ni víctima ni verdugo. Para San Narciso actor y examinador juegan en niveles más igualados. "Sentiros importantísimos y pararles los pies a cualquier maleducado advenedizo que os trate mal en una prueba", recomendó.

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