El mundo llora a Michael Jackson dos años después de su muerte

  • El 8 de septiembre comenzará el juicio contra Conrad Murray, el médico personal del cantante

Ayer se cumplieron dos años de la muerte de Michael Jackson, el rey del pop, un suceso que forma parte de los grandes acontecimientos de la década pasada y cuya repercusión sigue vigente debido a lo emblemático de su figura y a la incertidumbre que rodea el juicio de su médico personal. Jackson falleció el 25 de junio de 2009 a los 50 años, víctima de una intoxicación aguda de propofol, un potente sedante de uso hospitalario que le habría administrado su médico personal, Conrad Murray, acusado de homicidio involuntario.

En la autopsia, que reveló que el propofol fue un factor determinante en la muerte, también se encontraron restos de otros medicamentos en su sangre. Murray reconoció haber administrado a Jackson un cóctel de fármacos el día de su muerte, aunque durante la vista preliminar la defensa del acusado planteó la posibilidad de que el artista se hubiera administrado a sí mismo el propofol que le mató sin conocimiento de su médico. "Señoría, soy un hombre inocente", afirmó en enero el cardiólogo antes de declararse "no culpable". Murray, de 58 años, permanece en libertad bajo una fianza de 75.000 dólares.

En caso de que se demuestre su culpabilidad en la muerte del rey del pop, Murray se enfrentará a una pena de hasta 4 años de cárcel. En mayo, Michael Pastor, juez de la Corte Superior de Los Ángeles (California), decidió posponer el comienzo del juicio hasta el 8 septiembre.

La muerte de Jackson llegó tras una noche de insomnio precedida por una jornada de ensayos que poco hacían presagiar, según los testigos, el trágico y repentino final del músico, quien iba a reaparecer sobre los escenarios ese verano en Londres, con la gira This is it, tras ocho años de silencio. Aquellas sesiones a puerta cerrada en el pabellón Staples Center, de Los Ángeles, fueron finalmente sus últimas actuaciones y generaron cien horas de grabación que se tornaron en un documental póstumo llamado igual que su gira y que recaudó más de 260 millones de dólares (183,2 millones de euros) en taquilla. Las secuencias descartadas de esa obra centrarán parte del juicio, ya que la defensa de Murray considera que en esas imágenes hay pruebas de que Jackson no se encontraba en un buen estado de salud antes de la noche de su muerte, lo que podría sembrar la duda en el jurado sobre la verdadera responsabilidad del galeno. La acusación, no obstante, denuncia que Murray desatendió a su paciente para hablar por teléfono y se demoró casi media hora en alertar a los servicios de emergencia.

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