"La música es el único arte que penetra y se queda"

  • El trovador comparte charla en Málaga con Felipe Benítez Reyes · El 27 y 28 de febrero actúa en Estepona y Fuengirola

Merodea, guitarra en pecho, por la música más cercana a los latidos del corazón sin perderle la pista a todos los mundos posibles. Javier Ruibal (Puerto de Santa María, 1955) se detiene unos días en Málaga para compartir charla y música con un público fiel a sus letras de trovador de distancias cortas.

-Llega hoy al Centro Cultural Provincial para participar con Felipe Benítez Reyes en el ciclo Vidas cruzadas, ¿en qué punto os encontráis?

-Felipe también es músico y nos unimos de una forma azarosa. A finales de los 60 la emisora de la base de Rota nos llenaba la cabeza de rock y blues. A ella le debemos nuestros primeros gustos musicales. Luego los dos nos dedicamos a escribir, él en serio (risas), y forjamos una amistad que ha ido creciendo.

-Además usted ha puesto música a poetas como Lorca y Alberti.

-Yo he musicalizado versos en contadas ocasiones y siempre con mucha precaución. Podría hacerlo de otra forma, pero daría otro tipo de canción que no es la de un repertorio de alguien que pretende que el público le recuerde.

-¿Qué se podrá escuchar en los directos de Fuengirola (28 de febrero) y Estepona (29)?

-Una vez que un disco ya ha tenido su rodaje hay que tocar un poco de todo porque uno no sabe qué canción tiene más fuerza. Algunas están siempre ahí como Pensión Triana o La flor de Estambul porquese han ganado su sitio.

-Tal y como está el panorama, disponer de temas perennes debe ser todo un privilegio...

-Es una suerte haber encontrado un tipo de canción que sea perdurable. Al principio cuesta asimilar que esto es una carrera de fondo o una carrera con muchos fondos y, si es así, uno se tiene que olvidar de que las canciones tengan cuerpo. Pero me favorece que a los humanos nos motive tanto que alguien vele por tu singularidad.

-¿Prepara nuevas letras?

-Ahora estamos con los arreglos de las canciones de un disco que grabaré después del verano en directo en Sevilla con un orquesta clásica y un quinteto al uso. Cada vez me gusta más hacer discos en directo. Esa aureola de objeto mágico que tenían los discos se ha perdido, ahora con un golpe de ratón te puedes bajar mil canciones al día. Pero eso nos devuelve a un público con otro encanto. Y que vengan, porque el escenario es la verdad del músico.

-¿Cómo se salva de la piratería?

-Ya es imparable. Pero quiero pensar que entre toda esa gente siempre hay buscadores que dan con nosotros. Porque esos fenómenos de masas no son creíbles. Me gusta pensar que con mi música puedo estar acompañándole la vida a miles de personas al mismo tiempo, para eso sí sirve el disco.

-¿Y de qué sirve el canon digital?

-Un día hablando con el músico Noel Molina pensamos que igual que pagamos por un canal satélite o el teléfono, si eres aficionado a la música puedes pagar una cuota fija. Tan fácil como eso. Ahora, hay que tener las ganas de hacerlo.

-Trabaja también en un disco dedicado a los niños esclavos...

-Y que me está costando la vida. Vi un documental sobre Calcuta con niños soldando en un sótano inmundo pero que miraban a la cámara con alegría. Eso, contarlo en canciones tiene su mandanga. Pero ya tengo varios temas preparados para grabarlo con los niños y con un músico maravilloso de Salvador de Bahía, Munir Hossn. Soy socio de Acnur y probablemente sería uno de los beneficiados económicamente del disco junto a esos niños.

-Creo que se está aficionando a eso de los conciertos caseros.

-Es algo muy estimulante. Se organiza por internet, cada uno se paga su sitio, y el anfitrión de la casa prepara una buena cena para recibir a 50 personas como máximo. Luego yo doy un concierto totalmente acústico, con algunos temas a la carta, y a menos de dos metros.

-Conocedor de sus vertientes, ¿el flamenco se casa con todos ?

-Tiene la virtud de que es una música penetrable que se puede rehacer a cada momento. Y depende de la mano con la que uno guise, puede salir una poléa muy sencilla pero muy rica.

-¿Para cuándo su sueño de tocar con Paco de Lucía?

-Cuando el maestro lo tenga a bien (risas). No es un sueño particular sino de todos los músicos andaluces que se lo toman en serio.

-¿Cuál es el poder de la música?

-Es un arte no tangible que no puedes atesorar como una propiedad y ese es su gran valor. Sirve para acompañar tu espiritualidad, eso que no se ve de ti, que permanece y es intransferible. La música es el único arte que penetra y se queda, ahí está su virtud. Algunos, al menos, pretendemos que eso ocurra.

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